Vladimir Putin convirtió en ley la reforma constitucional que le otorga la posibilidad de seguir como Presidente hasta 2036

El presidente ruso firmó una nueva ley aprobada por plebiscito nacional que le da la oportunidad de volver a participar dos veces más en las futuras elecciones en Rusia, pudiendo reelegir tanto en 2024 como en 2030.

La Derecha Diario

Vladimir Putin convirtió en ley la reforma constitucional que le otorga la posibilidad de seguir como Presidente hasta 2036

Luego de un referéndum constitucional donde obtuvo el apoyo del 79% de los votantes, el presidente Vladimir Putin hizo ley este lunes la reforma que le permite reelegir dos veces más una vez que termine su actual mandato en 2024.

Putin gobierna Rusia desde 1999, y desde ese entonces cumplió primero dos mandatos consecutivos completos de 4 años cada uno, luego puso a su mano derecha Dmitri Medvédev como presidente, quien gobernó hasta 2012. 

Fastidiado por haber tenido que permanecer 4 años alejado del rol presidencial, Putin impulsó una reforma para que los mandatos fueran de 6 años y se habilitó a dos mandatos consecutivos nuevos ya que el nuevo régimen no era retroactivo, por lo que en 2012 obtuvo nuevamente la presidencia hasta 2018, y ese año volvió a reelegir hasta 2024

Con la ya cambiada vieja Constitución, Putin podía gobernar hasta 2024 nada más, cuando debería dejarle el poder a otra persona hasta por lo menos 2030.  

Debido a que este nuevo texto aclara que "ninguna restricción se aplica a aquellos que ocupaban el cargo de Jefe de Estado antes de la entrada en vigor de las enmiendas a la Constitución", la ley técnicamente le permite reelegir dos veces más.

Con luz verde para disputar en las elecciones del 2024 y del 2030, y permanecer en el poder hasta el año 2036, año en el que ya anticipó que si o si se retirará de la política, ya con 84 años de edad.

Vladimir Putin.

Putin siempre se ha negado a hablar de su sucesión presidencial, y hace poco tuvo un choque con su principal aliado Medvédev y todo indica que no será el quien lo suceda.

En próximas reformas constitucionales que planea el máximo mandatario ruso, su idea es que la figura de Presidente quede relegada a un puesto ceremonial y que el gobierno quede en manos de un Primer Ministro, como ocurre en los países parlamentarios europeos.

Actualmente, el primer ministro ruso cumple una función de jefe del gabinete de ministros, pero con esta reforma se busca que el cargo tenga una fuerte injerencia en el día a día del funcionamiento del Poder Ejecutivo

Con esto busca un balance de poder que le permita al país seguir adelante con el putinismo intacto, y que nunca haya una figura en la política rusa tan poderosa como la suya, cementándolo en la historia.

Esta nueva ley incluye también una serie de nuevos requisitos para los candidatos presidenciales. Uno de ellos está en que los candidatos políticos deben tener al menos 35 años, residir en Rusia desde al menos 25 años y no haber tenido nunca una ciudadanía extranjera o un permiso de residencia permanente en otro país.

Putin junto a Dmitri Medvedev, la única persona que pudo ser Presidente de Rusia durante la hegemonía putinista.

La oposición, que pensaba que en 2024 finalmente tendría una oportunidad de competir en una elección sin la sombra de Putin por encima suyo, quien a pesar de las enormes denuncias de elecciones poco democráticas mantiene un apoyo popular inigualable en el país, estalló de furia por la firma de la ley.

“Que sigan adelante con una ley que conceda al presidente la vida eterna”, ironizó en Twitter Evgueni Roijzmán, un detractor del Kremlin y ex alcalde de Ekaterimburgo, una de las ciudades más grandes de Rusia. 

Mientras tanto, el equipo de comunicación del opositor encarcelado Alexéi Navalni reaccionó publicando un video del año 2000 en el que Putin dice que se opone a que un presidente permanezca más de dos mandatos consecutivos en el poder. 

A su vez, muchos países de la Unión Europea, el Reino Unido y los Estados Unidos expresaron su rechazo a la legitimidad de la nueva la medida, y destacaron que lo ven como un peligro hacia la democracia y libertad que influiría de manera negativa al resto de Europa.

La reforma ocurre cuando el presidente ruso goza de una popularidad superior al 60% según encuestas tanto locales como extranjeras, a pesar de la pandemia, una economía desacelerada y las reformas sociales impopulares del 2018.


Por Alfonso Lorenzo de Olmos, para La Derecha Diario.