Sindicatos mafiosos de izquierda se desploman y pierden 1 millón de afiliados en el primer año de Bolsonaro

Las reformas laborales de Bolsonaro, junto a la eliminación de la contribución obligatoria, han desplomado los números de afiliados a los sindicatos en el país. Una encuesta reciente del IBGE revela que los sindicatos brasileños perdieron 950 mil trabajadores solo en 2019.

La Derecha Diario

Sindicatos mafiosos de izquierda se desploman y pierden 1 millón de afiliados en el primer año de Bolsonaro

El número de trabajadores afiliados a sindicatos en Brasil registró un descenso significativo en 2019, según datos del Instituto Brasileño de Estadística y Geografía (IBGE) publicados en el mes de agosto. 

Los datos aportados por el ente gubernamental remarcan que los sindicatos perdieron 951.000 afiliados. Esto quiere decir que en el año anterior, los trabajadores vinculados a sindicatos constituían el 11,2% de la población ocupada del país, es decir, el equivalente a 10,6 millones de personas en 2019. 

Según la encuesta, más de la mitad de esta caída (531 mil personas) ocurrió en la administración pública, defensa y seguridad social, educación, salud y servicios sociales: la tasa de sindicalización de los empleados del sector público cayó de un 25,7% en 2018 a un 22,5% en 2019. 

Las modificaciones que han propiciado estos cambios ha sido principalmente la resolución de Bolsonaro que publicó ni bien asumió, que eliminaba la afiliación obligatoria a los sindicatos. 

Además, la reforma del trabajo promulgada en 2017 por el ex presidente Temer, que exime a los trabajadores de realizar la contribución anual a los gremios, y la reforma del sistema de jubilación, contribuyeron en este resultado.

La caída en el número de miembros de los principales sindicatos de izquierda se había estado produciendo desde 2014, pero fue en 2018 cuando ocurrió de manera más significativa: 1,5 millones de trabajadores cancelaron su afiliación al sindicato ese año. En 2017, cuando se llevó a cabo la reforma laboral, hubo una reducción de 432 mil sindicalistas en el país.

El ente agrega que en 2019, primer año de Bolsonaro, hubo un aumento del 2,5% en el número de personas ocupadas en el mercado laboral, con un aumento de 1,1 millones en el número de trabajadores con contrato laboral. Este fue el mayor crecimiento anual de la ocupación observado desde 2013. 

Sería prudente pensar que con más gente entrando al mercado laboral, las afiliaciones sindicales deberían aumentar. Sin embargo, las políticas anti-sincalistas de Bolsonaro generaron que aún en estas circunstancias, caigan los números de membresía sindical.

Las mayores caídas se registraron en la zona norte y centro oeste del país. Gráfico del IBGE

Según la analista del IBGE, Adriana Beringuy, aunque la reforma laboral de 2017 se centra en los trabajadores con contrato laboral, los resultados muestran que la organización sindical en su conjunto se ha visto afectada. La pérdida de recursos y la capacidad de organizar y movilizar centrales sindicales también afectó al sector público. 

En los últimos 2 años, los sindicatos de trabajadores han visto sus ingresos caer 98%, una cifra significativa, pasando de de R$ 1.500 millones (US$ 284,3 millones) a R$ 24,3 millones (US$ 5 millones) según datos de PoderData.

En las confederaciones sindicales los resultados han sido catastróficos:

  • En la Unión General de los Trabajadores (UGT): De R$ 46 millones (US$ 9 millones) a R$ 1 millón (US$ 190.000). 
  • Fuerza Sindical: De R$ 51,3 millones (US$ 10 Millones) a R$ 948.000 (US$ 180.000).
  • Central de los Sindicatos Brasileños (CSB): De R$ 14,1 millones (US$ 3 millones) a R$ 605.000 (US$ 115.000).
  • Central Unitaria de los Trabajadores (CUT): De R$ 62,2 millones (US$ 12 millones) a R$ 442.000 (US$ 84.000).
  • Nueva Central Sindical de Trabajadores (NCST): De R$ 24,2 millones (US$ 5 millones) a R$ 261.000 (US$ 49.467).
  • Central de los Trabajadores (CTB): De R$ 15,4 millones (US$ 3 millones) a R$ 261 mil (US$ 50.000)

Evolución de las contribuciones sindicales 2017-2019. Gráfico de PoderData. 

El combate a los sindicatos y sus líderes corruptos ha sido por varios sectores de la política brasileña, y diversos sectores han apoyado a Jair Bolsonaro en esta encrucijada a pesar de criticar el resto de su presidencia. 

Arthur Do Val, uno de los principales diputados del Movimiento Brasil Libre (MBL), se ha expresado contra este tipo de asociaciones que impiden el progreso de los trabajadores y del país.

Durante su exposición en diciembre de 2019, el diputado afirmó que "se acabarían los privilegios para los líderes sindicales", al mismo tiempo que los calificó de vagos y delincuentes. 

... "Levanta la mano quién es el líder sindical. ¿Quién es el líder sindical aquí? Levanta tu mano. ¿Tienes miedo? Quiero verte la cara líder sindical. Quiero atraparte por tomar el dinero de los trabajadores. ¡Delincuente!”, reclamaba Do Val en sesión legislativa.
Las declaraciones de Do Val provocaron la reacción violenta de algunos políticos y líderes sindicales, quienes intentaron agredirlo en el estrado, sin éxito alguno, ante la intervención de los miembros de la Policía Militar. 


El mayor grado de libertad económica ha permitido que muchos trabajadores decidan si aportan o no, mediante parte de su salario, al financiamiento de los sindicatos. Una gran diferencia entre Brasil y países como la Argentina es que, en este último, las entidades gremiales son de afiliación obligatoria, aportes obligatorios y poseen obras sociales de salud. 

Además, las reformas en Brasil han permitido que los trabajadores tengan la posibilidad de negociar los bancos por horas, horarios y otros puntos de manera individual, sin la participación de los sindicatos.

Por ejemplo, se ha creado un nuevo tipo de despido, que puede ser negociado por empleadores y empleados. En caso de que el empleado sea despedido, la rescisión del contrato de trabajo ya no necesita ser aprobada por los sindicatos. 

Los despidos colectivos, también pueden realizarse sin negociación con los sindicatos, que ya no necesitan ser comunicados de la decisión de la empresa.

En el pasado, los líderes sindicales utilizaban su influencia para recibir sobornos y permitir el registro de otros grupos sindicales, así como también para emplear a familiares en en instituciones estatales, malversar fondos y utilizarlos en gastos personales, todo esto con la complicidad de los gobiernos del Partido de los Trabajadores, quienes apoyaron de manera firme a los líderes sindicales, mientras sus afiliados eran sometidos y censurados si denunciaban sus ilegales actos. 

Los mitos del socialismo y los privilegios de los sindicatos corruptos se han acabado con la gestión del presidente Jair Bolsonaro. Aunque algunos grupos continúan manipulando los hechos y se han opuesto a las medidas que eliminaron su poder, queda claro que los trabajadores no se sentían verdaderamente representados por los grupos sindicales.