Martín Lousteau agita la interna radical en plena pandemia: pone un pie en la Provincia de la mano de Gustavo Posse y Federico Storani

El senador porteño dio una videoconferencia junto al rector de la Universidad de Brown y lo convirtió en su referente. Respalda al intendente de San Isidro en la pelea por destronar al oficialismo partidario en el distrito.

Martín Lousteau agita la interna radical en plena pandemia: pone un pie en la Provincia de la mano de Gustavo Posse y Federico Storani

El armado se cocinó durante el verano en una parrilla de San Telmo. Como hacían los muchachos de antes. Pero el estreno fue por Zoom, como es moda en cuarentena. Lo cierto es que Martín Lousteau cruzó la General Paz el viernes en formato virtual para sentar un mojón de su agrupación porteña, Evolución, en territorio bonaerense. La interna radical acaba de sacudirse, en plena pandemia.

Sus nuevos aliados, Gustavo Posse y Federico Storani, lo esperaban con los brazos abiertos. Con los dos referentes de la oposición partidaria en Provincia el senador había compartido aquella mesa veraniega, a la que también se había sentado otro "histórico", Enrique "Coti" Nosiglia, y el diputado Emiliano Yacobitti, operador de cabecera del incipiente "lousteauísmo".

El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, recibió la visita y el apoyo del senador Martín Lousteau y de Federico Storani el 15 de marzo pasado.

El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, recibió la visita y el apoyo del senador Martín Lousteau y de Federico Storani el 15 de marzo pasado.

El bautismo de fuego del ex ministro de Economía fue mediante una videoconferencia donde expuso sobre la necesidad de planificar "la economía del día después" de la cuarentena ​y de "cambiar el paradigma partidario". Lo explicó así: "tener una visión de lo que queremos representar en lugar de seguir reaccionando a lo que hace el otro". Teléfono para las autoridades (nacionales y provinciales) del radicalismo.

El Zoom que aglutinó unos mil seguidores, mayoría sub-40, fue organizado por el rector de la Universidad de Almirante Brown, Pablo Domenichini, erigido automáticamente en el referente de Evolución en una provincia donde hace varias elecciones la UCR marcha a la cola del PRO. Domenichini presidió la FUA y se vinculó a Yacobitti por la militancia estudiantil. Así llegó a Lousteau.

Lousteau con Pablo Domenichini y otros referentes de la UCR bonerense y porteña, antes de la pandemia.

Lousteau con Pablo Domenichini y otros referentes de la UCR bonerense y porteña, antes de la pandemia.

El rector es el secretario general del Comité Provincia, cargo al que llegó de la mano del diputado provincial Maximiliano Abad, el candidato del ex vicegobernador Daniel Salvador para sucederlo en la jefatura del distrito. Pero ahora le dieron la misión de articular con Posse, lanzado a disputar el puesto en cuanto llegue la apertura y pueda convocarse a elecciones internas.

La competencia no es menor: de allí podría surgir el candidato radical para la Gobernación en 2023. Sus aliados macristas, se sabe, exploran nombre como María Eugenia Vidal (si no vuelve a dar pelea en la Ciudad, adonde se mudó), Jorge Macri y Cristian Ritondo. También circula el de Emilio Monzó, por estas horas aliado del triplete Lousteau-Posse-Storani, todos más a tono con Horacio Rodríguez Larreta que con el macrismo duro.

Semanas atrás, otra videoconferencia convocada por el Comité de San Isidro reunió a Lousteau con el intendente Posse y Storani. Fue el aperitivo del acuerdo que podría cobijar a todos bajo la carpa de Evolución, lo que no dejaría de ser paradójico, dado que fue la fuerza que creó Lousteau para su frustrado desafío a Larreta en la Ciudad.

Uno de sus ideólogos define así la jugada: "Posse aporta gestión, Storani y Casella la identidad radical, y Lousteau la proyección a futuro".

Precisamente sobre el futuro de Lousteau se tejen diversas especulaciones. Su condición de figura emergente -es el radical más conocido y de mejor imagen en todo el país, detrás de Ricardo Alfonsín, que ahora es aliado de Alberto Fernández- lo habilita a traspasar los límites capitalinos y proyectar una eventual carrera presidencial para el 2023. Pero ni su equipo sabe si ese pasa a ser el Plan A o se mantiene como Plan B, por si no consigue asegurarse el apoyo de Larreta para sucederlo en el gobierno de la Ciudad.

Hasta acá, la proyección y la capacidad de penetración de Lousteau en las capas juveniles queda demostrada. Pero el escenario quedaría incompleto si no se menciona la irritación que genera en buena parte de la estructura partidaria, a la que viene de clavarle un puñal cuando se burló de los diputados que hicieron la travesía del barbijo, calificándola como un "circo".

Además, el desafío bonaerense no deja de sembrar una incógnita, dado el fuerte arraigo del oficialismo partidario (catalogado como "los amarillos", por su cercanía al gobierno de Mauricio Macri) entre los intendentes del interior.

Hasta se comenta que para contrarrestar la presencia de un famoso como Lousteau en la campaña de Posse, el ex vicegobernador no descarta sacar al ruedo la figura del periodista Luis Otero, ex candidato en Avellaneda y promotor de la única teleconferencia pública de la mesa nacional de Juntos por el Cambio.