Mario Quintana volvió a verse con Macri y da señales de que seguirá en Cambiemos

El ex vicejefe de Gabinete estuvo en la Rosada y en Olivos. Reuniones con Peña, Carrió y Stanley.

Mario Quintana volvió a verse con Macri y da señales de que seguirá en Cambiemos

Mario Quintana está de vuelta. Se acabaron los meses de paz del hombre que empezó el año como el tercer funcionario más poderoso de la Casa Rosada, solo detrás de Mauricio Macri y de Marcos Peña.

Elisa Carrió pateó el tablero y arrastró al ex vicejefe de Gabinete otra vez al barro de la política, luego de que saliera eyectado del Ejecutivo tras el fin de semana del 1 y 2 de septiembre, cuando Macri suprimió de un tirón 12 ministerios.

Primero, la jefa de la Coalición Cívica lo sentó en la mesa principal de la cena anual de la Fundación Hannah Arendt, pero no fue la única vez que se vieron.

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Luego, en medio de las quejas de la diputada por el Protocolo de Seguridad para las Fuerzas Federales -que Patricia Bullrich quería para antes del G20- trascendió la la socia fundadora de Cambiemos presionó para reservarle a su amigo un lugar en la lista de Senadores por la Ciudad el año próximo. Falta mucho.

El ex secretario de coordinación interministerial -ese era su cargo, en rigor- está de vuelta, más allá de los deseos de Carrió para que ocupe un cargo. Ojos indiscretos lo vieron visitando los despachos más importantes de la Casa Rosada. A comienzos de la semana, ingresó a Balcarce 50 por la explanada -como en sus tiempos de funcionario- y felicitó a Macri por la organización del G20.

También estuvo reunido a solas con el jefe de Gabinete Marcos Peña y, luego, hizo lo propio con su amigo desde hace tres décadas: Gustavo Lopetegui, el otro ex vicejefe de Gabinete, hoy devenido en asesor.

Los ojos y la inteligencia del Presidente -como el mismo Macri definió al trío de funcionarios- volvieron a verse las caras, pero en reuniones por separado. Varias fuentes insisten por ahora en que el tópico de las conversaciones fue más social que político. “En estos años juntos en la trinchera nació un vínculo afectivo muy profundo”, dijo uno de ellos.

El miércoles por la mañana también pasó por la residencia de Olivos, un rato antes de que algunos de los funcionarios más importantes del PRO le festejaran el cumpleaños a Jaime Durán Barba. Allí, Quintana volvió a cruzarse con el Presidente y volvió a reunirse con Peña. Antes, mantuvo un encuentro a solas con Carolina Stanley.

La ministra de Desarrollo Social y Salud se siente amiga de Quintana. Le preguntó por sus vacaciones y volvió a escuchar sus consejos sobre el difícil panorama social.

Stanley le dio cargos y poder a varios funcionarios cercanos al ex CEO de Pegasus. Entre ellos, tres de sus cinco secretarios de Estado: Gabriel Castelli (Niñez, Adolescencia y Familia), Sebastian Welisiejko (Integración Socio-Urbana) y Matias Kelly (Economía social). Su última incorporación fue Laura Latorre. La ex vocera de Quintana se incorporó a la jefatura de gabinete del ministerio. Pablo Quintana, hijo del ex vicejefe, ya había renunciado a su cargo en la secretaría de Economía Social.

Kelly, el encargado de administrar los planes de empleo para los movimientos sociales, fue uno de los primeros funcionarios que coincidió con el ex Farmacity. Se encontraron con sus respectivas parejas en un festejo en una de las primeras noches de Quintana en el país, tras casi dos meses de estadía en la imponente naturaleza de California, en Estados Unidos.

Desde que regresó hace tres semanas, Quintana tuvo tiempo para verse con más amigos del universo macrista. Coincidió con el ex ministro de Trabajo Jorge Triaca, a quien le legó en la secretaría de Acción Ciudadana a Claudia Mundo, que todavía sigue bajo el mando de Dante Sica. También se topó esta semana ¿por casualidad? con Horacio Rodríguez Larreta -otro amigo de larga data- y padre de su ahijada, Serena.

En el medio, el 24 de noviembre fue uno de los más de sesenta mil hinchas de River, que esperó con su camiseta puesta y en vano durante largas horas en el Monumental que se jugara la final de la Copa Libertadores que este domingo se define en Madrid.

El ex vicejefe no tiene por ahora en sus planes ser senador, como muchos especulan. Una cosa sí es segura: hoy no está en su cabeza volver al mundo de los negocios. Quienes lo frecuentan dicen que quiere dar una mano y que sigue comprometido con el proyecto político de Cambiemos, que se siente feliz y que no necesita un cargo, pero tampoco lo descartaría de plano.

Mario Quintana ingresa a la Quinta de Olivos el fin de semana en que definió su salida (Archivo)

Mario Quintana ingresa a la Quinta de Olivos el fin de semana en que definió su salida (Archivo)

Hoy, “el Negro” -como lo llaman sus amigos- se siente a gusto sin obligaciones, sin oficina y sin automóvil. Le sobra el tiempo para leer y meditar, una costumbre que no abandonó mientras estuvo en lo más alto del poder.

Equilibrista de proporciones, está muy cerca de Macri y Peña y de la imprevisible Carrió, de quien valora su “vocación republicana” y su “valentía” por ser durante años “una voz en el desierto”. Como la diputada, no comparte los métodos del fortalecido ministro del Interior Rogelio Frigerio, a quien -según muchos trascendidos- aspiraba a reemplazar.

Sus amigos dicen que no guarda rencores por su salida, que fue una decisión del Presidente que él acompañó. Hoy su antiguo despacho luce austero y blanco, sin vestigios de La patria que soñamos, una enorme y colorida pintura de Luis Felipe “Yuyo” Noé. Durante los últimos meses su vieja oficina, contigua a la de Lopetegui, se usaba para reuniones. Ahora, la ocupa de a ratos su sucesor en el cargo: Andrés Ibarra, con el que supo tener varios chispazos.

En la intimidad, evita los pronósticos en materia económica, una orden que el Presidente se impuso a sí mismo y que todos en el Gobierno obedecen. Sin embargo, como virtual ex controlador de la política económica oficial, Quintana mantiene su optimismo a prueba de balas. A comienzos de 2018 imaginaba un año “con mucho delivery” y enfocado en la gestión. Ahora, tras los "golpazos inesperados” que le dio la realidad, se entusiasma con que -luego de estos "meses muy duros"- la inflación bajará sensiblemente y la actividad empezará a recuperarse a partir del segundo trimestre de 2019.

Quintana, a quienes muchos creían afuera para siempre, vuelve a orbitar en el firmamento macrista. Solo resta saber qué tan alto.