Los gestos silenciosos de Roberto Lavagna y la bronca oficial con su aliado Marcelo Tinelli

Fortalezas y debilidades del economista. Por qué ahora quiere ser candidato. Ya hay contactos con el publicista Agulla. La reacción en el Gobierno ante las críticas del conductor.

Los gestos silenciosos de Roberto Lavagna y la bronca oficial con su aliado Marcelo Tinelli

La edad de Roberto Lavagna ha pasado a ser un tema de debate entre quienes apuestan a que el economista se convierta en uno de los protagonistas centrales de la carrera presidencial. El próximo domingo celebrará su cumpleaños número 77. Si fuera elegido presidente, en 2023 terminaría su mandato con 81. Los que trabajan en las sombras para su candidatura, como Luis Barrionuevo, consideran que es la mejor carta de presentación para dejar en claro de antemano que no se presentará para un eventual segundo mandato, lo que intentarán mostrar como un hecho inédito en la política argentina. Creen que si se produjera un anuncio de esa naturaleza, además, ayudaría a descomprimir el incipiente recelo de sus aliados de Alternativa Federal que, simulando una bienvenida, ya le avisaron que no le concederán su deseo: si quiere aspirar a suceder a Mauricio Macri, antes tendrá que someterse a las primarias abiertas de agosto.

A quienes promueven que la edad podría ser un obstáculo, Lavagna les contesta con humor: “Esperen, todavía no me entierren”. Pero es menos indulgente con los que piensan en una movida de marketing para transformar esa presunta debilidad en una fortaleza. Cuando su nombre irrumpió en el escenario, un asesor le llevó una lista compuesta por 40 nombres de grandes personalidades que ocuparon y ocupan puestos de relevancia, como el Papa Francisco, que hoy tiene 82. Sus colaboradores querían que tuviera el listado a mano para replicar ataques como el de Elisa Carrió, que lo llamó “viejo”.

Elisa Carrió llamó "viejo" a Roberto Lavagna. El economista no le contestó.

Elisa Carrió llamó "viejo" a Roberto Lavagna. El economista no le contestó.

-Olvídense. Soy lo que soy. No voy a desnaturalizarme, les contestó.

Cómo hará campaña el ex ministro también forma parte de las deliberaciones. En su equipo le tienen un respeto excesivo. Cómo convencerlo, por ejemplo, de que un asesor de imagen le hubiera impedido salir a la calle en sandalias y medias. Un dirigente de su espacio ya tendió puentes con el publicista Ramiro Agulla, célebre por haber filmado con Fernando de la Rúa el spot “dicen que soy aburrido”, entre otros.

Lavagna no se comporta como un político tradicional. Tampoco es un hombre apegado a las redes sociales ni contagia carisma. Ya en 2007, cuando enfrentó a Cristina Kirchner y quedó tercero -detrás de ella y de Elisa Carrió-, sus aliados de la Unión Cívica Radical le reprochaban que pusiera reparos para realizar actividades proselitistas los fines de semana.

Lavagna trata de usted incluso a quienes trabajan con él hace dos décadas. No le gusta asistir a cenas ni a lugares con mucha gente. Y -a diferencia de otros postulantes- no se prestaría al show televisivo con su esposa, Claudine, que -dicho sea de paso- no está demasiado contenta con que su marido haya vuelto a pensar en encarar una campaña. Lavagna ya avisó que si se decide a competir no hará actos en estadios.

Roberto Lavagna y Sergio Massa son aliados hace años.

Roberto Lavagna y Sergio Massa son aliados hace años.

Su teléfono y los del grupo de asesores en comunicación suenan cada vez más seguido en busca de su testimonio. Él se propuso, después de dos años de silencio, hablar sólo una vez por semana. Le dijo a su equipo que no tiene sentido repetir el mismo discurso a cada rato. Hasta ahora, incluso, se negó a asistir a programas de televisión. Tiene, en general, una mirada crítica de los medios: cree que los diarios deberían decir a qué candidato apoyan.

En Alternativa Federal no faltan quienes se preguntan: ¿tiene Lavagna realmente ganas de ser candidato? Hasta no hace mucho tiempo decía que no. ¿Qué cambió del año pasado, cuando a todos los dirigentes y operadores que iban a verlo les decía que era el momento de las nuevas generaciones?

El puntapié inicial se dio en una cena organizada por CIPPEC. El politólogo Sergio Berensztein charlaba con Miguel Ángel Toma sobre qué tipo de atributos tenía que tener el liderazgo que pudiera romper la grieta. Berensztein le comentó a Toma que Lavagna aparecía en los sondeos con ese perfil y que cosechaba números interesantes de imagen. “Vení, mirá lo que está diciendo Sergio”, le avisaron esa noche a Lavagna.

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal recibieron a los intendentes en Olivos.

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal recibieron a los intendentes en Olivos.

El dato llegó días después a oídos de Eduardo Duhalde. El ex presidente lo invitó a cenar y le propuso un viejo truco: que le permitiera echar a rodar su nombre para ver cómo impactaba. Al tiempo, Barrionuevo lo convocó a una reunión con sindicalistas y le cedió la cabecera de la mesa: “En el peronismo el que se sienta en la cabecera es el jefe”, diría luego el dirigente gastronómico.

“La demanda social está”, ha dicho el economista en la intimidad. Sin embargo, los registros por ahora lo ubican lejos y en la provincia de Buenos Aires esa diferencia con Macri y Cristina todavía es más grande. Su nivel de instalación se da entre los mayores de 40 años y en círculos de personas medianamente informadas o que consumen diarios y programas políticos. En el Conurbano, directamente, su nombre casi no logra penetración. Allí no hay grises: es la continuidad de Macri o el regreso de Cristina.

No es menos cierto el planteo que brindan quienes se mueven a su lado: aún falta mucho para que la ciudadanía decida a quién va a votar. “La pelea no empezó y nosotros no tenemos ningún apuro”, aseguran.

Marcelo Tinelli, en una visita a la Casa Rosada.

Marcelo Tinelli, en una visita a la Casa Rosada.

“Gestos como el de Tinelli ayudan. Que haya jugado tan fuerte es un lindo empujón”, dicen los que se ilusionan con un golpe de popularidad. El conductor de TV sorprendió en su último raid mediático. “Creo que Roberto puede ser un gran candidato a presidente”, dijo tras recibirlo en su casa. Días antes había puesto en igualdad de condiciones a Macri y a Cristina. “Tiene el boleto picado”, sostuvo.

Esas declaraciones, sobre todo la última, fueron un baldazo de agua helada para el Presidente. Ya no le había caído bien la diferencia que hacía Tinelli entre él y Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, pero ahora le llamó la atención que el conductor haya tomado una postura tan categórica en favor de la posible postulación de Lavagna. Indagó sobre el tema frente a varios interlocutores. “Estábamos todos con bronca. Si hasta hace poco venía a vernos”, confesó uno de ellos.

Roberto Lavagna pasó por Expoagro. Se mostró como candidato.

Roberto Lavagna pasó por Expoagro. Se mostró como candidato.

En el ala fuerte del Gabinete buscaron quitarle dramatismo. “Lo peor que puede hacer Lavagna es pegarse a Tinelli”, aseguran. “Es muy conocido, pero también tiene un alto nivel de rechazo”, consideran. En la encuestadora preferida del macrismo, Isonomía, advierten que Tinelli no es visto como un outsider.

En la Casa Rosada siguen con cierta incredulidad los movimientos de algunos sectores de poder y, como en los últimos meses, descargan su bronca sobre el círculo rojo. Tienen la tentación de pensar que son más severos con Macri que con otros líderes que han ocupado la presidencia. Y niegan que Cambiemos esté tan mal como muchos lo describen. “Es más, no es imposible que ganemos en primera vuelta”, afirma una alta fuente del Gobierno.

Las elucubraciones del círculo rojo sobre la posibilidad de que Vidal pueda transformarse en candidata presidencial si la economía no da muestras de recuperación -o, más aún, si se profundizan los indicadores negativos- son minimizadas por la cima del Ejecutivo. “Nos vuelven a subestimar y se van a equivocar como en 2015”, confían. Los cerebros de la campaña por la reelección aseguran que la crisis económica no sellará el resultado: “La política predominará por sobre la economía”, remarcan.