La insólita mirada de Alejandro Domínguez sobre la Copa Libertadores

El presidente de la Conmebol dijo que esta competencia continental estaba dormida, olvidada en el tiempo, y que de esta edición sale fortalecida. Cargó contra los organismos de seguridad y contra River por lo ocurrido el 24 de noviembre. Y Dijo que el Monumental tuvo su final, “pero no se logró jugar”.

La insólita mirada de Alejandro Domínguez sobre la Copa Libertadores

Enviados especiales

Como a una sartén de teflón, a Alejandro Domínguez le resbalan los cuestionamientos por la mudanza de la final de la Copa Libertadores de América a suelo europeo. El presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol no solo justificó el traslado de la revancha entre River y Boca al Santiago Bernabéu de Madrid, sino que además sugirió que el principal certamen de clubes del continente sale revitalizado a partir de esa última edición.

Como lo hizo desde la jornada de la frustrada revancha, a la que recordó como “una tarde de toma de decisiones, con mucha presión, que quedará marcado a fuego en la memoria”, el mandamás de la Conmebol eludió cualquier responsabilidad sobre el caos ocurrido en el Monumental y cargó las tintas sobre la Policía y sobre River.

“De la parte de la organización se previó todo. Esto escapa a la responsabilidad de la Conmebol porque son hechos vandálicos que ocurrieron en la calle. Esa es una jurisdicción de la Policía”, afirmó el titular de la casa madre del fútbol sudamericano en una extensa entrevista con el diario El País de España.

El paraguayo también apuntó a River por “la responsabilidad de lo que pasó dentro del campo de juego, desde que se canceló el partido y lo que ocurrió con los invitados especiales como (Gianni) Infantino, yo y otras personas”. “Nos escupieron, nos maltrataron, nos insultaron”, detalló, y añadió que en el Monumental había habido más público que el permitido.

Además sugirió que había recibido amenazas durante su estadía en el país, aunque prefirió no dar detalles al respecto. “No se podía jugar en Buenos Aires ni en Argentina. Primero porque había ocurrido un hecho injustificable. Y había ese ambiente raro en la atmósfera, con amenazas y advertencias”, explicó.

Desde su particular mirada, por momentos más parecida a la de un panelista de televisión que a la del presidente de la Conmebol, lo que sucedió en el Monumental “se veía venir, pero como no había ocurrido ningún hecho concreto no se estaban tomando las medidas concretas”. “Hay que aprender y, sobre todo, tomar las medidas para que esto no vuelva a ocurrir”, agregó.

Según Domínguez, esa crisis gestó una oportunidad, la de llevar la final a Madrid (“Fue una idea mía, le consulté a Florentino (Pérez) y me dijo que no solamente le parecía buena, sino que también nos daba el Bernabéu”, reveló) y así revitalizar una copa que estaba “dormida, olvidada en el tiempo”.

“Se despertó tanta competitividad en Sudamérica. Las semifinales fueron dos finales hermosas. Y por primera en 58 años, (la Copa) tiene a River y Boca jugando en instancias finales. La Libertadores está viva y fuerte”, intentó justificar el pope de la Conmebol.

El traslado del partido a Madrid logró unir a los dirigentes, los jugadores y los hinchas de ambos clubes en un punto: su rechazo liso y llano a la decisión. Del lado de River, el deseo era jugar en el Monumental y con público. No lo lograron. Del lado de Boca, que se les diera por ganada la Copa por el ataque al micro. Tampoco lo lograron.

“Boca hizo lo que hubiese hecho a la inversa River. Uno tiene que usar todos los recursos que posee para defender los derechos de su club”, sostuvo el presidente de la Conmebol. De todos modos, el organismo que preside rechazó de plano esa posibilidad y tanto la Unidad Disciplinaria como la Cámara de Apelaciones rechazaron las presentaciones de la institución encabezada por Daniel Angelici.

Sobre el reclamo de River, la mirada de Domínguez es bastante peculiar. “El Monumental tuvo su final, pero no se logró jugar”, afirmó. Como si la permanencia de más de 60.000 personas durante siete horas en un estadio y en estado de absoluta incertidumbre fuese homologable a la normal disputa de un partido de fútbol.

Entonces surgió la alternativa de España. ¿Por dinero? No, según el principal dirigente del fútbol sudamericano. “El campo neutral que encontramos donde más cantidad de argentinos viven es España. El argentino es argentino donde viva. El aeropuerto con mayor conectividad con Latinoamérica es Barajas”, justificó.