Irán vs Estados Unidos: cómo se vive en la nación persa la peor crisis de los últimos 30 años

Irán vs Estados Unidos: cómo se vive en la nación persa la peor crisis de los últimos 30 años

Los iraníes están acostumbrados a las crisis.

En los últimos 41 años de revolución, y en particular en la última década, el país ha pasado de la alegría a la depresión y de la esperanza al desconsuelo con una rapidez que es difícil de digerir para cualquier sociedad.

Pero por más dramático que hayan sido estos altibajos -que se han hecho aún más agudos desde que el presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del celebrado acuerdo nuclear firmado en 2015 e impuso las sanciones más duras que se conozcan contra Irán- es muy difícil igualar la confusión de sentimientos y cambios de opinión por los que han pasado los iraníes desde la madrugada del viernes 3 de enero, cuando un misil estadounidense asesinó al general Qasem Soleimani, poco después de aterrizar en el aeropuerto de Bagdad.

La conmoción que produjo el asesinato sacó a millones de personas a la calle para decir adiós al General -y pedir por la "venganza" de su muerte- pero también trajo la certeza de que una guerra podría ser inminente.

    Esta se hizo mayor después de que el presidente Trump amenazara con atacar 52 sitios iraníes si, a su vez, Irán impactaba instalaciones estadounidenses, o uno de sus nacionales sufría daños.

    Esto no sucedió. Trump aseguró que no respondería al ataque a la base iraquí de Al Assad donde había presencia de tropas estadounidenses -alcanzada en la madrugada del martes 7 de enero por una docena de misiles iraníes-, pero el alivio que trajo esta noticia desapareciócuando las fuerzas militares confirmaron que un "error humano" había sido el causante del derribo del avión de las aerolíneas ucranianas que había caído cerca al aeropuerto de Teherán, la misma madrugada que llevó a cabo la venganza.

      Iraníes protestan contra Estados Unidos en las calles de Teherán. Derechos de autor de la imagen Getty Images
      Los iraníes viven con desconcierto, preocupación y resentimiento los días posteriores a la muerte de Soleimani.

      La gente volvió a la calle, pero esta vez para protestar frente a un sistema al que llamaban "mentiroso". Quedaba nuevamente en evidencia la complejidad de la sociedad iraní, compuesta de más de 80 millones de habitantes, y que está lejos ser homogénea.

      No es extraño que muchos iraníes cierren filas para apoyar al régimen en un escenario de amenaza externa, -como el ataque a Soleimani-, sin que eso signifique que apoyan al régimen o a sus líderes a nivel de política interna. Que pueden estar en contra de Estados Unidos y de sus gobernantes, sin que se contradigan.

      "Ustedes lideres incompetentes, renuncien, renuncien", se oye desde el pasado sábado en las calles de Teherán, especialmente en las universidades. Hasta ahora nadie ha renunciado.

      El cimbronazo

      "Empecé a llorar, sentí que me derrumbaba", contó Maryam, de 60 años, al reconstruir el momento en el que supo del asesinato del General. Lo primero que se le vino a la mente fue la posibilidad de una nueva guerra, como aquella que se vivió en la década de los ochenta contra Irak.

      Pensó que posiblemente no podría volver a su hija que vive en Estados Unidos y que tenía planeado visitar el país para el año nuevo persa, el 21 de marzo. "No conozco a mi nieta. Solo por video", dijo esta mujer viuda a la que su hija menor señala como la mujer más fuerte del mundo.

      Millones de iraníes tienen a su familia repartida por el mundo -muchos de ellos en Norteamérica- y el temor a no poder volver a verlos, ni visitarlos, es un fantasma que domina sus vidas. Maryam terminó en el hospital aquel día con un ataque de ansiedad.

      Mahsa -también de 60 años- rompió a llorar, pero de la rabia.

      "¿Cómo se les ocurría hacer eso? ¿Por qué son tan cobardes y lo asesinan cuando está en un viaje oficial? ¿Cómo se atreven a pensar que con actitudes como estas los iraníes les van a creer cuando les digan que quieren ayudarlos?", se preguntaba esta mujer que forma parte de ese grupo de la sociedad que, si bien está en desacuerdo con los líderes de la República Islámica en múltiples aspectos, respetaba al general Soleimani por su trabajo en la defensa de Irán.

      Qassem Soleimani. Derechos de autor de la imagen Getty Images
      Soleimani era considerado la segunda persona más popular y poderosa de Irán tras el líder supremo Alí Jamenei.

      "Los iraníes puede tener diferentes opiniones sobre muchas cosas, incluido sus gobernantes y demás, pero cuando sienten que su soberanía y seguridad está amenazada, son uno solo. En tiempos de guerra somos uno solo", explicaba Mahsa cuando el país todavía se encontraba en medio de la consternación causada por el asesinato del general, considerado el hombre más popular del país después del líder supremo.

      Después de años de ser un general de bajo perfil, su imagen pasó a ser impulsada gracias a una gran campaña de propaganda puesta en marcha por la República Islámica a través de los medios sociales y documentales en la televisión pública.

      Pero más allá de ese impulso mediático, el origen de su popularidad surge, en parte, de ese sentimiento de amor patrio de los iraníes que los lleva a estar alerta frente a la necesidad de proteger su seguridad nacional, y su soberanía.

      Para un gran sector de los iraníes -incluido aquellos opositores del sistema- "Sardar Soleimani" -la palabra persa para general- era el gran estratega en la lucha contra Estado Islámico y el responsable de que esta organización extremista no hubiera entrado al país.

        "En asuntos domésticos no le importaban las tendencias políticas, pero era un gran revolucionario", dijo sobre Soleimani el líder supremo de Irán, Alí Jamenei.

        Y el sector reformista y moderado nunca lo sintió como alguien con ideas contradictorias. Por el contrario, sentían que compartía su opinión en algunos aspectos.

        De allí el shock que provocó su muerte, llegando a llamársele el "mártir de la unidad".

        Unión

        Tal vez desde la guerra contra Irak, el país no se sentía unido de tal forma. El fantasma de los estadounidenses buscando intervenir en los asuntos internos, que tan presente estuvo durante la Revolución de 1979, resurgió.

        Manifestantes en Irán. Derechos de autor de la imagen Getty Images
        Los iraníes no creen que la crisis se haya acabado a pesar de que Trump descartó iniciar una guerra por el momento.

        Obviamente hubo detractores -especialmente en la clase media educada donde muchas familias y grupos de amigos quedaron divididos por su legado-, pero una buena parte de la población del país que cerró filas para defender su memoria, como la región de Juzestán.

        Esta es una de las provincias más golpeadas del país por factores económicos y ambientales, y donde la población -de mayoría árabe- se siente más abandonada por el régimen. Algunas de las protestas más duras de los últimos años se han dado en esta región donde la población expresa abiertamente su malestar hacía las autoridades.

        Pero el día que el féretro de Soleimani desfiló por la capital de la provincia -lo llevaron allí porque esta provincia también fue el principal escenario donde se peleó la guerra con Irak-, las calles se vieron desbordadas de gente.

        Lo mismo sucedió en los siguientes destinos: Mashad, Teherán, Qom y Kermán, de donde era originario.

        En esta última ciudad se vivió una tragedia: al menos 60 personas murieron y otras 200 quedaron heridas durante una estampida como consecuencia de la multitud que había colapsado la ciudad y por un error logístico.

        Al menos 50 personas mueren en una estampida durante el entierro de Soleimani

        En un intento por controlar el flujo de los asistentes, las autoridades cerraron algunos accesos con vallas de hierro que no permitieron que la multitud pudiera salir en el momento de la estampida.

        Pero el dolor causado por la muerte de quien era considerado el hijo predilecto de esta ciudad, sumado al clamor de venganza que se había cantado en Irán durante los tres días que duraron sus pompas fúnebres, hizo que la tragedia pasara a un segundo plano a nivel local.

        Muchos de los asistentes al funeral hablaban de lo ocurrido como algo que no se podía evitar. "El deseo de Dios", dijo un joven identificado como Mahdi.

        Alí Jamenei, líder supremo de Irán. Derechos de autor de la imagen Getty Images
        El líder supremo iraní se mostró visiblemente afectado por la muerte de Soleimani durante el funeral.

        El horror

        La venganza anunciada por el Líder Supremo llegó el miércoles a la 1:30 de la madrugada, pocas horas después del entierro del multitudinario entierro del general Soleimani: el bombardeo de dos bases militares en Irak en las que había militares estadounidenses.

        Y casi simultáneamente se presentaba la tragedia del avión de aerolíneas ucranianas. El hecho se conoció a las 6:30 de la mañana en Irán y de inmediato las autoridades cerraron el tema al catalogar su causa como "falla técnica". Y así quedó zanjado el tema.

        Lo que vino después terminaría por convertirse en uno de los episodios más vergonzosos y difíciles de manejar para la República Islámica. Especialmente para los Guardianes Revolucionarios, que 72 horas después del accidente reconocieron que el avión había sido derribado por uno de sus misiles como consecuencia de un "error humano" e "involuntario".

        A partir de allí, no ha habido explicación que logre calmar la indignación de un sector de los iraníes que no dejan de hacerse preguntas.

        "Nuestro enemigo está aquí, nos mienten cuando dicen que es Estados Unidos", dice una de las consignas que se gritan en las calles desde el sábado, cuando también se vieron los primeros despliegues de las fuerzas de seguridad que intentan dispersar a los asistentes a las marchas.

        El número de coches antidisturbios y hombres armados es un despliegue de fuerza que contrasta con los jóvenes, muchos de ellos mujeres, que asisten a estas marchas.

        La indignación de los jóvenes se ha hecho mayor por la manera como estas fuerzas los han atacado con gases lacrimógenos, balas de goma y el domingo -cuando varios cientos de personas intentaban reunirse en la plazoleta Azadi o Libertad de Teherán-, se oyeron varios disparos.

        Un par de videos publicados en la red muestran rastros de sangre en una de las entradas al metro y versiones hablan de dos mujeres heridas en las piernas. tro gran número fueron detenidos, según denunciaron jóvenes en las redes sociales.

        Las universidades

        Estas protestas son lideradas especialmente por estudiantes de las universidades de élite del país, que reaccionaron contra el régimen como si los hubieran atacado directamente. Muchos de los 176 pasajeros del avión eran egresados de estos centros educativos. "Matan a las élites para poner clérigos", era otro de los eslóganes.

        Lugar del accidente Derechos de autor de la imagen Getty Images
        El derribo del avión de Ukraine Airlines hizo virar la reacción de muchos iraníes hacia una rabia contra el sistema.

        "Entendí que siempre nos han mentido y que no podíamos reconocerlo. Ahora ya sabe todo", dijo Mahmoudeh, una ingeniera de 25 años, que se lanzó a la calle desde el fin de semana.

        "Además nos habían dicho que los Guardianes eran la fuerza más importante de Medio Oriente y nosotros estábamos seguros de que era así. Ahora vemos que con el primer ataque cometen este error y nos matan a nosotros. A los iraníes", agrega la joven que recoge el sentir de muchos de los jóvenes que han salido a la calle.

        Muchos de ellos, como Mahmoudeh, habían sentido gran pesar e indignación con la noticia de la muerte del General. Pero ahora toda su rabia está dirigidacontra el sistema, cuyas fisuras se han hecho visibles en el manejo de esta tragedia.

        Los une el discurso de señalar a Estados Unidos de ser el responsable de esta tragedia, pero hay muchas voces inconformes por la forma como se manejó esta crisis.

        El presidente, Hassan Rohani, sobre quien cayeron muchas críticas, ha sido enfático en que se tiene que conocer la verdad y llamó a la justicia a abrir una corte de alto nivel con decenas de expertos.

        "Ya sea porque hubo demora -en reconocer las causas del accidente- o el mal tono que se usó, tienen que pedir disculpas", dijo este miércoles el Presidente, cuyo círculo cercano ha asegurado que no conoció la "verdad" hasta el pasado viernes en la noche.

        Perdón

        En los últimos días, en la web han circulado varios videos en los que se ve a integrantes de la Guardia Revolucionaria asistiendo a la casa de las víctimas a pedir perdón.

        Uno de ellos es el general de las fuerzas aeroespaciales, Alí Hayizadé, quien el mismo miércoles dio una gran rueda de prensa en el que se le veía sonriente hablando del éxito del ataque contra las bases militares en Irak.

        Tres días más tarde reconocería que había tardado poco en darse cuenta de que el derribo del avión había sido un "error humano" de uno de sus hombres.

        Fotos de las víctimas y velas Derechos de autor de la imagen Getty Images
        176 personas fallecieron después de que fueras iraníes derribaran por error el avión que iba de Teherán a Kiev.

        Muchos iraníes no entienden cómo pudo sonreír aquel día sabiendo lo que había sucedido, como tampoco logran entender por qué no se cerró el espacio aéreo iraní a vuelos civiles aquella noche.

        "Me da tristeza con estos jóvenes porque les han vuelto a recordar que su vida no tiene ningún valor para la República Islámica", asegura Maryam, la madre de 60 años, que dice que está destruida de solo pensar el martirio por el que están pasando las familias de las víctimas, a quienes ahora las autoridades llaman "mártires".

        Muchas de las familias han recibido las condolencias, pero también las felicitaciones por el martirio de sus hijos. "¿Usted se imagina? ¿Qué padre en estas circunstancias quiere que le digan que su hijo es mártir de una guerra?", dice Maryam.

        Pocos eventos, incluida la represión en las protestas de noviembre donde habrán muerto más de 300 personas según documentó Amnistía internacional, han causado una ruptura de tal nivel en la credibilidad de la República Islámica.

        El respaldo popular que congregó después del asesinato del general Soleimani se evaporó en cuestión de días.

        Los periodistas han cuestionado públicamente su papel de informadores y de cómo son utilizados para divulgar noticias que no son ciertas.

        El líder supremo liderará la oración de este viernes en Teherán, algo que solo ha hecho en dos ocasiones en la última década. Y siempre en momentos delicados.

        Un indicador de que los días de crisis aún no han terminado.

        Línea Derechos de autor de la imagen AFP

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