Horacio “Pechi” Quiroga, el más pragmático de los dirigentes que dio el radicalismo desde 1983

Mantuvo el dominio de la capital neuquina por dos décadas, tejiendo alianzas con Fernando de la Rúa, los Kirchner y Mauricio Macri. Prefirió mantenerse como líder patagónico, aunque las PASO de agosto lo habían dejado al borde de acceder al Senado.

Horacio “Pechi” Quiroga, el más pragmático de los dirigentes que dio el radicalismo desde 1983

Así como la familia Sapag y sus herederos fueron la sombra negra de las fuerzas que desafiaron su dominio en la provincia, Horacio “Pechi” Quiroga se erigió por dos décadas en la única figura capaz de impedirles hacer pie en la capital de Neuquén.

Pechi Quiroga junto a Macri, el martes pasado, en la marcha del "Sí se puede" en Neuquén.

Pechi Quiroga junto a Macri, el martes pasado, en la marcha del "Sí se puede" en Neuquén.

Portando su seudónimo como bandera, el homónimo del afamado escritor del Litoral fue tal vez el más pragmático de los dirigentes que haya dado el radicalismo en años.

Se adueñó del municipio en 1999, aprovechando el breve auge del delarruismo, y mantuvo su vigencia tras una sinuosa trayectoria que lo paseó por el kirchnerismo, al lado de Julio Cobos; la invención de una fuerza local; el levantamiento de la expulsión por parte de la UCR, y un reciente matrimonio con Mauricio Macri, que mantuvo hasta sus últimas horas, pese a la fuerte caída de la imagen presidencial.

Solía admitir que mantenía su lealtad a cada nuevo aliado mientras resultara funcional a los intereses de su ciudad de adopción, dado que había nacido en la turística San Martín de los Andes.

El último gesto hacia el Presidente fue el que protagonizó el pasado martes. En el marco de la marcha del "Sí se puede", escoltó a Macri en el Monumento a San Martín neuquino, que rodeó de vallas para impedir el intento de un gremio estatal de "escrachar" al visitante.

Más tarde diría: "Lo único que han aprendido en este último tiempo es a tocar el bombo, de laburar ni hablemos. Son buenos tocando el bombo. Me supongo que no deben practicar en sus casas, porque les puede llegar a producir un problema en las neuronas de sus integrantes de la familia".

Tres veces intentó sin éxito alcanzar la Gobernación, pero se preocupó siempre por consolidar su rol de líder patagónico más que en proyectarse a una vidriera nacional. Aunque pasó ocho meses del 2008 en la subsecretaría de Relaciones Institucionales de la Cancillería y dos años por una banca de diputado nacional (2009-2011), cuando el municipio estaba en manos de su aliado Martín Farizano.

De no haberlo sorprendido la muerte, pudo haber vuelto al Congreso si las elecciones del 27 de octubre confirmaban el puesto de senador por la minoría que le concedían los números de las primarias del 11 de agosto.

El pragmatismo en la gestión también lo portaba en sus alianzas partidarias. Nunca abandonó sus vínculos con Enrique "Coti" Nosiglia, el histórico operador que lo acercó en los últimos tiempos a Martín Lousteau; ni la complicidad política con el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.

Con todo, las relaciones con esas figuras del ala antimacrista de Cambiemos no le impidieron privilegiar a un hombre del PRO a la hora de nombrar sucesor en Neuquén. Pero Marcelo Bermúdez terminó cayendo en el comicio local de septiembre en manos del sapaguista MPN, tumbado seguramente por algo de desgaste en la gestión y unas cuantas dosis aportadas por la crisis económica nacional.