Golf. Comienza el US Open, con el recuerdo de la masacre de Winged Foot 46 años después

Dustin Johnson: el número 1 del ranking busca prolongar su gran momento

Gastón Saiz

Golf. Comienza el US Open, con el recuerdo de la masacre de Winged Foot 46 años después

Dos gigantes de estos tiempos: el estadounidense Dustin Johnson y el español Jon Rahm son los máximos favoritos para el US Open, que se disputará desde hoy en Winged Foot (Mamaroneck, Nueva York), uno de los campos más difíciles y que recibió el certamen en cinco ocasiones. No habrá argentinos en esta cancha, cuyo último ganador en el US Open fue el australiano Geoff Ogilvy (2006) y en la que se presenció un monumental descalabro de Phil Mickelson en el último hoyo que le hizo perder el torneo.

Tiger Woods calificó este trazado como uno de los tres más duros, junto con Oakmont, allí donde ganó Angel Cabrera en 2007, y Carnoustie, el link escocés del British Open en el que Andrés Romero casi hace historia ese mismo año. Winged Foot (7477 yardas, par 70) se asocia con la pesadilla, ya que en la memoria colectiva del golf mundial perdura el máximo rigor que ofreció el US Open de 1974. Hasta quedó reflejado en las páginas de "La masacre de Winged Foot"; título del libro del periodista y escritor Dick Schaap. Allí se relataba lo que sucedió en junio de aquel año, un torneo con abultados scores que se convirtió en el más dramático a nivel deportivo debido a su extrema dificultad.

Un perfil de Winged Foot y de Andy Ogletree
Un perfil de Winged Foot y de Andy Ogletree Fuente: AP

Pero para toparse con aquellas exigencias ridículas hubo un antecedente. En la cita de 1973, en Oakmont, Johnny Miller tuvo un rendimiento que significó casi una provocación para la USGA, siempre deseosa de subir la vara al máximo de su certamen insignia. En los 18 hoyos finales, Miller arrancó a 6 golpes del líder y redondeó la mejor vuelta de la historia del US Open: 63 golpes, que le sirvieron para superar por uno a John Schlee. Al año siguiente, en el US Open 1974, la USGA montó una "represalia". "Mucha gente me culpa de lo ocurrido en Winged Foot y no estoy en desacuerdo. No creo que la USGA estuviera muy contenta después de mis 63 en Oakmont", reconoció Miller.

Entonces, para 1974 se preparó un campo de 6961 yardas, una distancia increíble para aquellos tiempos, en los que la tecnología de los palos y pelotas era muy inferior. Y los problemas para afrontar el trazado ya se revelaron en los días previos. Steve Melnyk interrumpió su práctica después de jugar siete hoyos porque había perdido en el rough las seis pelotas con las que había salido. Asimismo, Bert Yancey exclamó agitando las manos: "¿Dónde diablos están los de la USGA?", después de ver que su bola no paraba de rodar en el green del 1.

El español Jon Rahm, uno de los candidatos al título
El español Jon Rahm, uno de los candidatos al título Fuente: AFP

El jueves 13 de junio empezó la debacle generalizada: Gary Player, flamante campeón del Masters, surgió como puntero con 70 golpes, el único en el par. Jack Nicklaus firmó 75 (+5), con el mal augurio de que en el hoyo 1 había dejado su pelota en dos en el green, a 10 metros del hoyo. Y en el putt siguiente, con una ligera cuesta abajo, se pasó de la bandera otros 10 metros y salió del green. Tremendo. Miller, defensor del título, arrancó con magros 76 (+6).

El segundo día, sin viento, la punta ya subió a +3, con Arnold Palmer a la cabeza de la clasificación y en la misma línea de Gary Player, Ray Floyd y Hale Irwin. Pero para dimensionar la dificultad, el corte de aquel viernes se fijó en 13 sobre par, cifras que dispararon la bronca de muchos golfistas que juraron no volver nunca a esa cancha.

Dustin Johnson: el número 1 del ranking busca prolongar su gran momento
Dustin Johnson: el número 1 del ranking busca prolongar su gran momento Fuente: AFP

En la tercera rueda, las miradas se posaron en Tom Watson (69, -1), uno de los dos que bajó el par en aquella jornada. Toda una proeza, porque incluso hubo solo ocho vueltas bajo el par de las 432 que se disputaron esa semana. Sin embargo, Watson se desbarrancó el domingo, con un score de 79. Finalmente, el título quedó para Hale Irwin, campeón con 287 golpes y ¡siete golpes sobre el par! En su discurso triunfal, este "sobreviviente" aseguró que fue el campo más difícil que había jugado y que no pensaba que hubiera rendido mejor que el resto, sino que solo se había "arremangado y aguantado el chaparrón".

Al día siguiente arreciaron las críticas y quejas de los jugadores y los medios por las condiciones del campo, pero la USGA no acusó recibo. Sandy Tatum, presidente del Comité del Campeonato de 1974 y posterior presidente de la USGA, dijo una frase que hoy es casi un slogan para la entidad: "No pretendemos avergonzar a los mejores jugadores del mundo, pretendemos identificarlos".

Por: Gastón Saiz

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