Gestos y señales del poder, con destinatarios bien precisos

José Ángel Di Mauro

Gestos y señales del poder, con destinatarios bien precisos

Si bien hubo hechos concretos y notorios, fue una semana de gestos y señales. Son días en los que el coronavirus sigue omnipresente -tal cual lo certifica una cuarentena que al concluir esta nueva etapa anunciada habrá cumplido cinco meses-, pero la marea va bajando -mas no los casos y las muertes- y permite observar otras cuestiones notorias como una crisis económica sin precedentes que sucederá a la pandemia aun antes de que la misma haya pasado, o cuestiones que la política decidió dejar de postergar, a riesgo de ser considerados inoportunas. El riesgo es menor, consideran los que se animan a echar a rodar esas movidas: con la sociedad atenta a otros temas, el ruido que generan es menor, razonan.

Tal vez una muestra la haya dado Mario Ishii. Pasó porque todo se graba y las redes se ocupan del resto, y son implacables. Pero lo que en otras circunstancias o en otros países hubiera sido un escándalo, se apagó sin mayor revuelo. El intendente de José C. Paz no representa un peligro para políticos con aspiraciones, pero puede ser un aliado importante. De ahí que lejos de condenarlo, terminaron saliendo a respaldarlo, aun con argumentos insólitos. De eso hablamos también cuando hablamos de gestos. Tampoco la oposición aprovechó para hacer leña de ese árbol a derribar. Debe haber pesado la cercanía que en su momento existió entre el gobierno de Vidal y ese intendente.

A propósito, los que han hablado con ella en este tiempo sugieren que no tiene intenciones de ser candidata a gobernadora. Sí lo será el año que viene a diputada nacional. Esa elección es clave, mucho más de lo que podría llegar a pensarse, pues Juntos por el Cambio pondrá en juego demasiadas bancas, producto de la elección ganada en 2017. Mujer de partido y consciente de que debe revalidar títulos, Vidal será candidata entonces. ¿Y en 2023? A la oposición no le faltan aspirantes bonaerenses, y hay quienes imaginan a la exgobernadora candidata para suceder a Rodríguez Larreta. Ella lo negará si le consultan. ¿Y si termina integrando el binomio con Larreta en 2023?

En todo caso se definirá en internas. Para entonces se supone que habrá vacuna, pero es improbable que eso suceda para la tercera semana de junio 2021, fecha del próximo cierre de listas. La oposición tiene la certeza de que con el argumento de que para entonces seguirá el riesgo, suspenderán las PASO el próximo año. Alcanza con un decreto. Muy pendientes a los ejemplos que le sirven desde el exterior, en el Frente de Todos vieron atentos el gesto de Donald Trump de sugerir la posibilidad de postergar las elecciones en Estados Unidos, con la excusa de la pandemia. El candidato demócrata lo aventaja en las encuestas y esa parece ser la verdadera razón.

La insólita sugerencia de Trump sería muy viable en nuestro país, no así la posibilidad de que esa movida prospere en el Congreso norteamericano. Aquí sí todo es posible, en un Parlamento donde el oficialismo no ha sufrido aún ningún traspié. Lo volvió a corroborar esta semana, cuando aprobó sin cambios la regulación del teletrabajo. En el mismo seno del oficialismo admitían que el proyecto proveniente de Diputados tenía falencias e iban a revisarlas -hay una tradición a la que el peronismo del Senado es muy afecto, a hacer valer su potestad de imponer sus propios criterios, sin suscribir siempre lo que viene de Diputados-, pero el deseo revisionista se apagó cuando desde lo más alto de esa Cámara llegó la orden de aprobarlo como estaba. Uno de los más enfáticos en celebrarlo fue el líder de la CTA, Hugo Yasky -muy cercano al Instituto Patria-, dejando claro el sesgo de esa imposición.

Yasky había sido ninguneado el 9 de Julio en ese acto al que no fue invitado y cuyas presencias Cristina criticó, vía el columnista de Página 12 Alfredo Zaiat. El lunes pasado Alberto Fernández recompuso el desaire al participar de forma remota del plenario de la CTA. Allí el Presidente sostuvo que “fuimos víctimas de un capitalismo que le dio prioridad a lo financiero sobre lo productivo”.

El que sí estuvo en el acto del 9 de Julio fue Héctor Daer, quien fue “atendido” por Máximo Kirchner al cerrar en Diputados el debate sobre la ampliación de la moratoria. El del hijo de los Kirchner fue un discurso inusualmente duro, el más severo de los que ha pronunciado en el Congreso desde que es legislador. En un pasaje hizo alusión a una reunión de la que tomaron parte AEA y la CGT. “Vi que hicieron todos zoom desde sus casas… mientras les piden a los trabajadores y a las trabajadoras que vayan a producir, a riesgo de enfermarse, algunos se quedan en sus casas… lo cual me parece bien, aparte, por la edad que tienen”, deslizó con ironía. Pero cambió el tono cuando comentó el comunicado final suscripto por ambas entidades, en el que afirman que “Argentina viene de muchas décadas de un mal desempeño económico”. Ahí Máximo hizo un gesto muy notorio de fastidio y le preguntó a Héctor Daer cuántos afiliados tenía el 25 de mayo de 2003, cuántos en 2015 y cuántos en 2019. “O a los otros gremios, también”, agregó. De esa reunión tomaron parte además Carlos Acuña, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri, Gerardo Martínez y Antonio Caló.

El kirchnerismo no digiere a la Asociación Empresaria Argentina, como quedó claro cuando CFK mandó a leer el artículo de Alfredo Zaiat sobre el 9 de Julio. Tomó nota el empresario textil Teddy Karagozian, un encendido crítico del macrismo, que la última semana dejó AEA.

En esa sesión que cerró Máximo Kirchner hubo un gesto notorio hacia otro empresario: Cristóbal López, el dueño de Oil Combustibles, que será beneficiado por el artículo 11 de la ley de moratoria que le permite acogerse a las empresas en procedimiento de quiebra. El debate sobre una ley en la que oficialismo y oposición aparecían a priori de acuerdo, estuvo cruzado por ese polémico artículo. Los votos estuvieron ajustados con ese artículo, pero no lo suficiente como para que estuviera en riesgo: 130 a 121, se impuso el oficialismo. Son los números que marcan la realidad hoy imperante en la cámara donde el gobierno está más estrecho: es el techo que Juntos por el Cambio no logra perforar y la cifra que al Frente de Todos le alcanza para ganar todas las votaciones que no requieran 2/3. Demasiado ajustado, eso sí, pero aún pueden darse el lujo de tener a José De Mendiguren en el BICE y dejar vacante su banca.

Son señales que da el gobierno en el Congreso, para los debates por venir. Como el de la reforma judicial, cuyo texto fue finalmente presentado, junto con un consejo asesor lleno de peronistas (solo tres no lo son), que ya se sabe de antemano que terminará sugiriendo una ampliación de la Corte. Porque aun antes de escogerlos se sabía qué pensaba al respecto la mayoría de sus miembros. ¿Era necesaria la presencia de Carlos Beraldi, un especialista reconocido, pero en definitiva el abogado defensor de la vicepresidenta? No, pero ese es otro gesto que se pretendió dar hacia la Justicia en general, coinciden en concluir.

En líneas generales, la oposición no está en desacuerdo con la reforma judicial; el tema es que ello conlleva una renovación de jueces cuya llave tiene el Senado, dominado por el kirchnerismo duro. La reforma se aprueba con mayoría simple, y el oficialismo tiene los votos para hacerlo. Lo mismo que para ampliar el Tribunal Superior. La mayoría del Senado le alcanzará para nombrar los nuevos jueces, o imponer los subrogantes que ocupen las vacantes del principio. No tiene, eso sí, los dos tercios que necesitará cada nuevo integrante de la Corte ampliada. Para eso falta.

Propios y extraños coinciden en que la Justicia debe ser reformada. No pareciera en cambio ser prioridad para una sociedad atemorizada por el crecimiento de la inseguridad, que se prevé mayor en el pospandemia. Lo anticipa Jorge Luis Vidal, experto en Gestión Pública de la Seguridad, que advirtió para este medio que la inseguridad en la provincia de Buenos Aires tendrá una “curva ascendente” como la del Covid. “Especialmente en el GBA, va a seguir aumentando en el segundo semestre -anticipa-, inclusive con delitos menores en los que se ejerza una violencia inusitada e innecesaria”.

“La delincuencia está tomando impulso y recuperando el tiempo perdido que tuvieron de inacción entre marzo, abril y parte de mayo. Aquellos que viven de las rentas ilegales, no dejarán de hacerlo. Nada indica que esto vaya a ceder, y nada tiene que ver el nivel mayor de pobreza de la población”, alerta Vidal. Y cierra: “En estos meses se perdió lo poco que se venía haciendo en la lucha contra el narcotráfico, que ya era poco y malo en la provincia de Buenos Aires. No hubo secuestros de estupefacientes de relevancia. El narcomenudeo se reinventó y le ganó a la policía. Así seguiremos durante lo que resta del año”.