El presidente de Perú rechazó una intervención militar en Venezuela y recibiría a Alberto

Martín Vizcarra se abstuvo en el pedido de activación del Tiar en la OEA y tiene previsto recibir al candidato peronista, antes que vaya a México.

El presidente de Perú rechazó una intervención militar en Venezuela y recibiría a Alberto

Alberto Fernández retomará su agenda internacional con una visita a Perú para ser recibido por el presidente Martín Vizcarra, quien este miércoles sorprendió al abtenerse ante un pedido de Juan Guaidó en la Organización de Estados Americanos (OEA)  que abría la puerta a una intervención militar en Venezuela.  

El autoproclamado presidente de Venezuela solicitó activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), creado por Estados Unidos en 1947 para resolver casos de conflictos entre países en tiempos de su lucha contra el comunismo. En su articulo 8 autoriza a bombardear un territorio hostil. 

Señala entre las medidas a tomarse para sancionar a un país "la ruptura de las relaciones diplomáticas; la ruptura de las relaciones consulares; la interrupción parcial o total de las relaciones económicas, o de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas, y el empleo de la fuerza armada". 

Para fundamentar su abstención, Perú recordó que la OEA solicitó en junio una salida pacífica y que la resolución propuesta para activar el TIAR no garantiza "la integridad territorial, la soberanía o independencia de algún Estado americano" ni tampoco "el alcance de las medidas" para "el mantenimiento de la paz". 

Lo acompañaron Trinidad y Tobago, Costa Rica, Panamá y Uruguay, que siempre levantó la bandera de no injerencia en asuntos internos de Venezuela junto a México y Bolivia, ausentes en la votación. 

Firmaron a favor del TIAR 12 países, entre ellos Estados Unidos, Brasil y Argentina, representada por la embajadora Paula Bertol. La posibilidad de invadir Venezuela fue contemplada por el embajador de Guaidó, Gustavo Tarre Briceño, quien pidió pasar "de las palabras a los hechos", frase que había usado el representante colombiano Carlos Holmes Trujillo.

Guadió pidió activar el Tiar, un tratado que habilita a bombardear países hostiles en la región. Lo avalaron 12 países, entre ellos Estados Unidos, Brasil y Argentina. Perú se abstuvo. 

El giro de Vizcarra erosionó al Grupo de Lima, como se denominó a los países americanos que en 2017 se agruparon para evaluar una solución a la conflicto en Venezuela y no les fue nada bien: los enfrentamientos callejeros no cesaron, Maduro ignoró todos los pedidos de diálogo, llamó a elecciones para mayo del año pasado y fue reelecto cómodamente porque la oposición no participó. 

El 4 de enero la asamblea legislativa, dominada por la oposición, consideró que su mandato había vencido y proclamó como sucesor al legislador Guaidó. Fue reconocido por la mayoría de los presidentes de la región pero nunca tuvo acceso al palacio de Miraflores, ni siquiera tras una insurrección militar que alcanzó para liberar al líder opositor Leopoldo López, pero no para desplazar a Maduro. 

Vizcarra con el canciller de México, Marcelo Ebrard.

México se retiró del Grupo de Lima al poco tiempo de su creación por considerar que las primeras declaraciones violaban su principios de "no injerencia" en asuntos internos de otros países, postura a la que se plegará Fernández si en diciembre asume como presidente de Argentina.

En una de sus últimas entrevistas televisivas, el candidato presidencial consideró que en Venzuela no existe una dictadura, sino un "Gobierno autoritario", porque tiene origen en las urnas.  "La solución la tienen que encontrar los venezolanos y lo que tenemos que hacer nosotros es ayudarlos a encontrarla. Lo que no es solución es correr detrás de Trump promoviendo el embargo, el bloqueo o promoviendo la intervención armada", señaló. Vizcarra parece haberlo escuchado. 

En su equipo de campaña confirmaron este viernes a LPO que el jueves 19 arribará a Perú y daban por cerrada la reunión con el jefe de Estado, quien asumió como presidente el año pasado por la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, detenido por la causa de sobornos a la constructora brasileña Odebrecht.

Será el inicio de otra mini gira internacional que continuaría en México, donde arribará el 23 y visitará a "empresarios locales y dirigentes", según le confirmó a sus asesores. 

Suelen enterarse de su agenda en tiempo real, porque Alberto no perdió su manía de gestionar él mismo sus reuniones y hasta sus prematuras bilaterales sólo pueden garantizarse cuando se están llevando a cabo. En su gira por España y Portugal coordinó sus visitas a empresarios y funcionarios y en México bosqueja un itinerario nuevo todos los días. 

Hasta este viernes, seguía descartada una reunión con el presidente Andrés Manuel López Obrador, el aliado que Fernández espera para contrarrestar la presión de Donald Trump y el brasileño Jair Bolsonaro, que además de un perjuicio comercial le complica su renegociación con el FMI.

El líder de la izquierda mexicana y presidente desde el 1 de diciembre optó por no injerir tampoco en asuntos internos de Argentina, pese a la apabullante victoria peronista en las primarias y a su demostrada afinidad con el kirchenrismo: a su asunción asistieron los senadores Marcelo Fuentes y Anabel Fernández Sagasti, compañeros de Cristina en el Congreso.  Fernández ansía saber si la actitud de AMLO es sólo corrección política o hay algo de sumisión a Trump.

Su agenda local seguirá, pero en un segundo plano. Este viernes recibió a candidatos "sin tierra" de la provincia para tomarse fotos, como Mayra Mendoza (Quilmes), Franco La Porta (San Miguel) y Mario Meoni (Junín). El domingo viajará a Córdoba a participar de una misa en homenaje al ex gobernador José Manuel de la Sota, a un año de trágica muerte; y se quedará el lunes para reunirse con el rector de la Universidad y recorrer Pymes locales.

No hay prevista una audiencia privada con el gobernador Juan Schiaretti, con quien habló por teléfono hace 15 días y acordaron verse, pero nadie quiso levantar el teléfono para elegir hora y lugar. "Sólo pautamos reuniones con presidentes. Si quiere vernos, que nos llame", desafiaron en el entorno del candidato.

A su retorno de México participará de los actos de cierre de campaña en Mendoza con Fernández Sagasti, candidata a gobernadora el 29 de septiembre, con esperanzas de vencer al intendente de la capital Rodolfo Suárez y provocar un cimbronazo más en la UCR. 

Alberto ganó las primarias en la tierra del vino con 40 puntos y su presencia es clave para la senadora, que corre de atrás en las encuestas pero confía en escalar pegándose al candidato presidencial y creciendo unos puntos en el Gran Mendoza, donde aún reconocen la gestión del gobernador radical Alfredo Cornejo. 

Si se consagra, el Fernández presidenciable viajará a celebrar y tanta fe le tiene que agendó una recorrida en San Juan el 1 de octubre. Después sólo están pautadas caminatas en el conurbano con Axel Kicillof y programar el discurso para los debates del 13 y el 20, la última esperanza de Mauricio Macri de emparejar la pelea y ver alguna encuesta que no consagre a su rival el 27 de octubre. Hasta ahora aparece.