El peligroso camino de Pedro Sánchez hacia una investidura fallida y nuevas elecciones en España

El presidente logró el 28 de abril un claro triunfo en las urnas, que parecía garantizarle la continuidad en el poder. Sin embargo, las negociaciones para formar gobierno resultaron ser más difíciles de lo que esperaba: no llega a los votos necesarios y es cada vez más factible que se repitan los comicios

Darío Mizrahi

El peligroso camino de Pedro Sánchez hacia una investidura fallida y nuevas elecciones en España

Pedro Sánchez oscila. Es el movimiento que caracterizó a toda su carrera política. En 2015 hizo la peor elección en la historia del Partido Socialista (PSOE) y dejó la dirección de la fuerza en 2016, tras perder por segunda vez con Mariano Rajoy. En 2018 llegó inesperadamente al poder por una moción de censura y luego ganó las elecciones del 28 de abril pasado. Parecía haber llegado finalmente a la cúspide, pero volvió a caer en la incertidumbre.

Si bien el PSOE obtuvo el 28% de los votos, 12 puntos más que el Partido Popular (PP), para que Sánchez sea ratificado como presidente necesita una mayoría parlamentaria que no tiene. Los comicios lo dejaron con 123 diputados, 53 menos de los 176 requeridos. Es cierto que la victoria del PSOE con el 32% en las elecciones europeas del 26 de mayo reforzaron su capital político, pero no le sumaron escaños.

Podemos expresó su voluntad de formar un gobierno de coalición. Tiene 42 legisladores, así que sumarían 165 entre los dos. Más allá de que no es fácil que consiga los 11 restantes, porque el PP, Ciudadanos y Vox anticiparon que van a votar en contra, y el resto de las fuerzas son partidos nacionalistas de distintas regiones del país, ni siquiera está garantizado el apoyo de Podemos. En los últimos días crecieron las diferencias entre Sánchez y su líder, Pablo Iglesias.

Pedro Sánchez, durante los festejos por la victoria en las elecciones del 28 de abril (EFE/JuanJo Martín)
Pedro Sánchez, durante los festejos por la victoria en las elecciones del 28 de abril (EFE/JuanJo Martín)

El 23 de julio será la primera de dos sesiones clave en el Congreso. El mandatario, como candidato de la fuerza más votada en las elecciones, presentará su postulación para continuar en el cargo. Si obtiene 176 adhesiones quedará confirmado. Si no, deberá esperar, por lo menos, 48 horas más.

El 25 de julio se realizará la segunda sesión de investidura. Como ya se sabría que nadie llega a la mayoría, la Constitución ofrece la alternativa de que sea elegido cualquiera que sume más votos afirmativos que negativos. Es lo que consiguió Rajoy en 2016, cuando logró ser reelecto con el respaldo de sólo 170 diputados: 111 lo rechazaron, pero 68 socialistas resolvieron abstenerse para poner fin a un bloqueo que llevaba casi dos años.

Sánchez fantasea con esa posibilidad. Pero para eso necesitaría que Podemos se abstenga. Si votara en contra junto al PP, Ciudadanos y Vox, llegarían a 189 voluntades, frustrando las aspiraciones del economista. En ese caso, todos los caminos conducirían a una repetición de las elecciones el 10 de noviembre.

Sánchez vota en las elecciones generales de abril, que podrían repetirse en noviembre (EFE/Emilio Naranjo)
Sánchez vota en las elecciones generales de abril, que podrían repetirse en noviembre (EFE/Emilio Naranjo)

Negociaciones más difíciles de lo previsto

"El sistema de partidos de 1982 a 2016 se comportó sobre la base de la mayoría de dos partidos, el PSOE y el PP, alternándose en el gobierno. A partir de la entrada paulatina de otras fuerzas, como Podemos, Ciudadanos y Vox, su cuota de representación ha fragmentado el Congreso a umbrales no producidos anteriormente", explicó Guillermo Márquez, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Santiago de Compostela, consultado por Infobae.

A diferencia de otros sistemas parlamentarios, donde las negociaciones y los acuerdos políticos son habituales, los partidos españoles están poco entrenados en ese ejercicio. Principalmente, porque las elecciones tendieron a dejar siempre a uno de los dos partidos principales al borde de la mayoría. Entonces, las alianzas no eran necesarias, porque bastaba con la abstención de alguna fuerza pequeña para quedarse con el gobierno en soledad. Pero ahora, cuando la formación más votada tiene apenas un tercio del Parlamento, los acuerdos se vuelven indispensables.

Sánchez emite su voto en las elecciones al Parlamento Europeo, el 26 de mayo de 2019, cuando obtuvo un triunfo contundente (REUTERS/Susana Vera/File Photo)
Sánchez emite su voto en las elecciones al Parlamento Europeo, el 26 de mayo de 2019, cuando obtuvo un triunfo contundente (REUTERS/Susana Vera/File Photo)

"España es el único país de Europa en el que, en más de 40 años de democracia, nunca ha habido un gobierno de coalición. Todos los gobiernos han sido de un solo partido, todos basados en una minoría de votos populares, y casi todos en una minoría de escaños. La Gran Recesión de los últimos 12 años y los escándalos de corrupción rompieron el tradicional sistema de partidos, por lo que el mayoritario es cada vez más pequeño: el PSOE obtuvo menos del 29% de los votos en las elecciones de finales de abril. A pesar de eso, Sánchez se empeña en querer gobernar en solitario y acumular todos los ministerios para su partido", dijo a Infobae Josep M. Colomer, que es profesor de la Universidad de Georgetown y del Barcelona Graduate School of Economics, y acaba de publicar España: la historia de una frustración (Anagrama).

Este es el trasfondo del bloqueo en el que entró la política española tras varias semanas de conversaciones entre Sánchez e Iglesias. El enfrentamiento estalló este martes, luego de un encuentro que no terminó como esperaban. El dirigente podemita se mantiene firme en una demanda: que haya un auténtico gobierno de coalición, que incluya a ministros de Podemos en el gabinete. Es decir, que lo incluya a él. En caso contrario, amenaza con votar en contra de la investidura en la sesión del 25 de julio, dejando a Sánchez sin posibilidades de asumir.

Creo que asistiremos a una investidura fallida a finales de julio, a la que seguirá otro intento a finales de septiembre que, creo, podría ser exitoso en función del contexto jurídicopolítico nacional

El Presidente se niega. Sabe que incorporar a Iglesias y a otras figuras de su partido puede dificultar las negociaciones con fuerzas menores de las que también necesita el apoyo, además de que no sería bien visto por algunos socios europeos. Sánchez se ampara en las importantes diferencias que hay entre ambos partidos. Por ejemplo, en cuanto a la cuestión catalana: el PSOE defiende a rajatabla la unidad española y el proceso contra los líderes secesionistas, pero Podemos cree en el derecho a la autodeterminación.

"Frente a un escenario habitual en los sistemas parlamentarios, todo parece indicar que en el caso español los dos grandes partidos se muestran reacios a compartir el gobierno dando entrada a terceras formaciones, aunque en el nivel subnacional sí lo hayan hecho de manera bastante habitual. Ahora todos los mensajes emanados desde las filas socialistas se han centrado en la necesidad de llegar a un acuerdo que dé lugar a lo que denominaron 'gobierno de cooperación': que Podemos apoye con sus votos la investidura de Sánchez sin incorporarse al gobierno", contó Josep Maria Reniu, profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona, en diálogo con Infobae.

Sánchez conversa con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, a su llegada para una reunión en Las Cortes, Madrid, el 9 de julio de 2019 (PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP)
Sánchez conversa con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, a su llegada para una reunión en Las Cortes, Madrid, el 9 de julio de 2019 (PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP)

Lo máximo que se mostró dispuesto a ofrecer el Presidente a sus potenciales socios es que elijan algunos ministros de perfil técnico, que pueden ser cercanos al partido, pero que no sean miembros de la dirección. Es decir, que Iglesias no podría entrar al gabinete. Al politólogo no le gusta nada esa propuesta. Pero, en vez de limitarse a rechazarla, decidió iniciar una consulta con su militancia.

Desde el viernes a las 17.00 hasta el jueves a las 11.00, las 190.000 personas habilitadas a votar en la plataforma online del partido pueden elegir entre dos alternativas. La primera sostiene que "para hacer presidente a Sánchez es necesario llegar a un acuerdo integral de gobierno de coalición (programático y equipos), sin vetos". La segunda, afirma que "para hacer presidente a Sánchez (ya sea mediante el voto a favor o la abstención), basta con la propuesta del PSOE: un gobierno diseñado únicamente por el PSOE".

La propuesta abrió una grieta al interior de Podemos. Teresa Rodríguez, referente de la formación en Andalucía y principal vocera de los sectores críticos con Iglesias, dijo que la consulta era "un verdadero insulto a la inteligencia". "Las opciones son abiertamente tendenciosas. La pregunta debería ser: pacto de gobierno con el PSOE sí, no o abstención, y dar los detalles del pacto que se somete a consulta", afirmó. Este nuevo frente parece complicar aún más las negociaciones con la Moncloa.

Albert Rivera, líder de Ciudadanos (EFE)
Albert Rivera, líder de Ciudadanos (EFE)

Los desenlaces posibles

La primera posibilidad —la menos traumática para la política española— sería que el PSOE y Podemos lleguen a un entendimiento en las próximas semanas. Es evidente que, para que se concrete, el socialismo tendría que resignarse a una coalición de gobierno, porque cuesta imaginar que sus interlocutores acepten una oferta tan pobre como la última de Sánchez.

"Este es el escenario más probable, aunque no sería suficiente, porque necesitarían de la abstención de algunos partidos regionalistas. Creo que Sánchez y el PSOE pelearán y conseguirán que Iglesias no entre en el gobierno, pero no van a poder evitar que se incluya a algún líder de Podemos en ciertos ministerios, pocos y quizás no muy relevantes. Pienso que Podemos no puede permitirse otras elecciones y, por más que el ego de Iglesias lo lleve a pugnar por un puesto en el gabinete hasta el último minuto, su liderazgo está más debilitado que en ningún momento anterior", dijo a Infobae Santiago Pérez-Nievas, profesor de ciencia política de la Universidad Autónoma de Madrid.

Pablo Casado, líder del PP (AFP)
Pablo Casado, líder del PP (AFP)

Lo que podría frustrar que ese eventual pacto termine en la reelección de Sánchez el 25 de julio es que no reúna la cantidad de abstenciones necesarias. Todo indica que el Partido Nacionalista Vasco va a acompañar, pero también tendría que sumarse alguno de los catalanes, en particular, Esquerra Republicana (ERC).

Hoy, cuando todavía está abierto el juicio a los líderes secesionistas por la revuelta de 2017, puede ser difícil que brinden su apoyo. Pero que fracase la sesión del 25 de julio no significa que no pueda haber un nuevo intento en los meses siguientes, antes de la eventual repetición de las elecciones en noviembre.

"Habida cuenta de que todo parece indicar que la sentencia del Tribunal Supremo en el juicio contra los dirigentes independentistas se hará pública a principios de septiembre —dijo Reniu—, creo que asistiremos a una investidura fallida a finales de julio, a la que seguirá otro intento a finales de septiembre que, creo, podría ser exitoso en función del contexto jurídicopolítico nacional. En cualquier caso, en estos momentos es infundado pensar en una repetición electoral, aunque desde fuentes socialistas se esté 'amenazando' con dicha posibilidad si Podemos no se 'pliega' a sus propuestas de 'gobierno de cooperación'".

El PSOE puede tener más incentivos para ir a nuevas elecciones en términos puramente electorales. Pero tendría un efecto devastador en la confianza de los ciudadanos en el sistema político

El segundo escenario más probable es, en caso de que no haya acuerdo con Podemos o de que no logren convencer a ERC de abstenerse, la reiteración de los comicios. No se puede descartar que Iglesias se mantenga inflexible en su pretensión de entrar al gabinete y logre arrastrar a todo el partido detrás de ese reclamo. Si ocurriera, no sería extraño que también Sánchez continúe intransigente.

"Cuando se produjo la moción de censura que desalojó a Rajoy del gobierno en 2018, Sánchez no consiguió llegar a ningún acuerdo con Ciudadanos, que habría pasado por convocar elecciones de manera inmediata. En consecuencia, ahora mismo Sánchez no tiene otra salida que la repetición de las elecciones, para lo que cuenta con importantes incentivos, toda vez que las encuestas pronostican caídas de Podemos y de Ciudadanos, que son los partidos con los que el PSOE compite en términos electorales", sostuvo Juan Jesús González, catedrático de sociología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, consultado por Infobae.

Teresa Rodriguez, líder de Podemos en Andalucía, y crítica de la conducción de Iglesias (@TeresaRodr_)
Teresa Rodriguez, líder de Podemos en Andalucía, y crítica de la conducción de Iglesias (@TeresaRodr_)

Sánchez creció cuatro puntos entre las elecciones generales de abril y las europeas de mayo, así que podría tener razones para creer que su ventaja puede ser todavía mayor si se vuelve a votar en noviembre. Sobre todo, porque el PP sigue perdido desde que Pablo Casado tomó el liderazgo, y Podemos está sumido en una crisis interna.

No obstante, esa alternativa no está exenta de riesgos. La opinión pública espera responsabilidad del presidente, y un mandatario que se muestra dispuesto a extender la incertidumbre política y el conflicto para obtener un beneficio puede terminar siendo castigado.

"El PSOE puede tener más incentivos para ir a nuevas elecciones en términos puramente electorales. Pero tendría un efecto devastador en la confianza de los ciudadanos en el sistema político. Creo que el PSOE es en términos globales el partido que tiene más sentido de Estado, y es el más plural y equilibrado de todos los partidos, incluso aunque Sánchez ha hecho esfuerzos por eliminar disidencias en la cúpula. De modo que, desde esa perspectiva, tiene motivos para no ir a nuevas elecciones, más allá de que hará todos los esfuerzos por minimizar el peso de Podemos en el gobierno, pero aceptando que será una coalición", concluyó Pérez-Nievas.