El cuasi fracaso del Nord Stream 2

¿Qué fue todo eso? ¿Una crisis franco-alemana en el escenario de Bruselas? ¿Por qué Macron no quiere que lo vean en público con Merkel? Christian F. Trippe, de DW, se convierte en consejero matrimonial.

El cuasi fracaso del Nord Stream 2

Fue el tipo de afrenta política que normalmente solo se intercambia entre países con una profunda aversión entre sí. Sin embargo, si tal afrenta ocurre entre países que justo acaban de firmar y sellar su amistad de forma tan firme, entonces debe ser amor. O desamor. Lo que es, por supuesto, aún peor.

Durante cuatro años, un consorcio liderado por Rusia ha estado construyendo un gasoducto de gas natural a través del mar Báltico. El proyecto se llama Nord Stream 2 y desde el principio fue impopular, incluso detestado, por los miembros de la UE de Europa del este.

Pero dado que el consorcio incluye varias empresas alemanas, así como una compañía energética multinacional francesa en parte estatal, los opositores del gasoducto no pudieron asegurar ninguna influencia en Bruselas para detenerlo. Cuando Alemania y Francia unen sus fuerzas, generalmente trazan el rumbo de la UE.

Ostseepipeline Nord Stream 2

Durante cuatro años, un consorcio liderado por Rusia ha estado tendiendo un gasoducto de gas natural a través del mar Báltico

Pero luego, el jueves, un repentino e inesperado giro de los acontecimientos tomó a algunos políticos alemanes completamente por sorpresa. El Gobierno francés, según dio a conocer París, se unía a quienes se oponen al Nord Stream 2. Planeaban ponerle freno. La UE impondría tantas limitaciones que Nord Stream 2 se volvería poco rentable a mediano plazo.

En cualquier caso, ese era el plan de los oponentes. Pero no llegó a eso. Para acortar una larga y complicada historia: once horas después, Alemania y Francia llegaron a un acuerdo el viernes y todo sigue siendo prácticamente lo mismo.

Deutsche Welle Dr. Christian F. Trippe TV Berlin

Christian F. Trippe, periodista de DW

Pura charla, nada de acción

Entonces, ¿por qué tanto lío? ¿Por qué amenazar con cambiar de lado cuando la canciller alemana Angela Merkel se reunía con representantes de esos Estados de Europa del este que querían evitar el gasoducto a toda costa, pero no sabían cómo? Y ese no fue el único insulto. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ya había anunciado que no viajaría a la Conferencia de Seguridad de Múnich de la próxima semana, donde debía presentarse con la canciller.

En París hay frustración: ven que el progreso con los socios alemanes sobre una política de seguridad conjunta es demasiado lento. Berlín es mucha charla y poca acción. Los alemanes y los franceses quieren construir aviones y tanques juntos, pero no pueden encontrar una estrategia común en cuanto a las exportaciones de armas. El abismo cultural es demasiado grande.

Ostseepipeline Nord Stream 2

El Nord Stream 2: una disputa entre Alemania y Francia solo superficialmente

Por lo tanto, la especulación de que las diferencias llevaron a Macron a cancelar su aparición con Merkel puede florecer. De que se había cansado de las declaraciones y quería ver algunos resultados. París y Berlín establecieron una política exterior y de seguridad interconectada en el recientemente firmado Tratado de Aquisgrán. El acuerdo también estipula que ambas partes acuerden una estrategia común antes de cada decisión política importante sobre Europa.

Eso fue evidente por su ausencia en la conmoción sobre el gasoducto. Pero Berlín ha tendido a ir solo políticamente, sin consultar a París, y todavía lo hace. Eso pone el alboroto de Nord Stream 2 bajo una luz diferente. Fue ojo por ojo. Para mostrar quién estaba en el asiento del conductor. Una lucha de poder, donde los grandes se abren paso a empujones para estar en la cima. (rr/dz)