El Gobierno ve mejoras en la seguridad y buscará instalar el tema como eje de la campaña

Las mediciones oficiales establecen que desde 2015 creció el número de detenciones, bajó el robo de autos y de secuestros y que aumentó el porcentaje de incautaciones de droga.

El Gobierno ve mejoras en la seguridad y buscará instalar el tema como eje de la campaña

Pobreza cero, unir a los argentinos y lucha contra el narcotráfico. En el Gobierno son conscientes de que hasta el momento Mauricio Macri no logró cumplir con las grandes promesas de su plataforma de campaña con la que ganó las elecciones de 2015.

La pobreza está en aumento y en la medición de marzo llegará a su clímax. La grieta (y la estrategia de polarización con Cristina Kirchner) se mantienen tan vigorosas como hace 3 años, más allá de las correcciones institucionales que el macrismo pretendía colocar sobre ese paraguas. La inflación de 2018 será la más alta de los últimos 28 años.

En ese contexto y en medio de la recesión, a pesar de las críticas de sus detractores, en la Casa Rosada y en la gobernación bonaerense confían en que la política de Seguridad es uno de los pocos ámbitos en los que el oficialismo puede exhibir resultados que sean bien recibidos por el electorado.

Más allá de que -junto con la preocupación por el alza de precios- la inseguridad sigue estando al tope de la lista de preocupaciones en todas las encuestas, algunos números avalan la percepción que prima en el Gobierno. Según cifras oficiales, el promedio de detenciones entre 2015 y 2018 pasó de 13 mil a 19 por año; el robo de autos bajó un 13,8% en todo el país; los secuestros se redujeron un 70%; y las incautaciones de drogas -en especial de cocaína- crecieron.

Esas cifras y la falta de resultados económicos explican la multiplicación de actos, acciones de comunicación y menciones sobre Seguridad en la agenda presidencial. Macri en las últimas semanas multiplicó sus referencias y reconocimientos a las fuerzas federales. La semana pasada participó del acto de reconocimiento a policías en la escuela de cadetes de Lugano. “Valoramos mucho lo que están haciendo. Esta batalla que hemos iniciado en conjunto contra el narcotráfico ocupa un lugar central para todos los argentinos”, sostuvo. Este jueves repitió algo parecido en la entrega de sables a oficiales militares ascendidos.

En el medio también hubo errores no forzados. Quienes administran la cuenta de Twitter del Presidente debieron borrar una serie de tuits en los que Macri hablaba de un “impresionante operativo en Bahía Blanca”, en los que se habían incautado 9 toneladas de cocaína. Prefectura aclaró que en los operativos solo se habían encontrado 6 kilos de droga.

En ese marco, ganan terreno y visibilidad los ministros del gobierno nacional y del provincial, Patricia Bullrich y Cristian Ritondo. Ambos multiplican actividades de gestión y partidarias para enseñar su mensaje a dirigentes y candidatos de Cambiemos en la Provincia y en todo el país.

Bullrich ha sido hasta ahora la más disruptiva y polémica. Se apuró en defender el accionar de los agentes de fuerzas federales en La Patagonia, en el Caso Maldonado y en el de Rafael Nahuel. Incluso, lo hizo con policías que no pertenecían a su jurisdicción, como Luis Chocobar. La semana pasada defendió la libertad de los argentinos a portar armas, aunque enfatizó que personalmente no lo recomienda. Las críticas llovieron.

Cerca de Bullrich señalan que el rol protagónico de la gestión en Seguridad se justifica por los resultados, pero sobre todo porque allí radica la principal diferenciación con el gobierno anterior. “Hemos construido un paradigma en seguridad distinto al del kirchnerismo. Somos mucho más estrictos y defensores de la víctima que del victimario”, afirman.

La ministra está convencida de que en ese punto es donde la gestión de Macri puede exhibir más diferencias con la de Cristina Kirchner. “La política social y de planes es más o menos la misma; la de seguridad es distinta”, se le escuchó decir en la intimidad, una apreciación que la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley rechaza.

Bullrich tuvo que salir a negar esta semana los trascendidos que indican que un sector del oficialismo la imagina como candidata a vicepresidenta en 2019. Stanley también suena. Macri, que valora la gestión de ambas, ya demostró en la Ciudad y en la Nación que está dispuesto a sacrificar ministros si las elecciones lo reclaman, aunque Gabriela Michetti sería ratificada.

La ex diputada mezcla sus viajes de gestión con las charlas para candidatos de Cambiemos. Ya lo hizo en Mendoza, Vicente Lopez, Santa Fe y Entre Ríos. También apuesta a acciones poco convencionales, como la reciente asistencia de civiles a una quema de droga convocada a través de las redes sociales. “Genera conversación y ayuda a visibilizar”, justifican en su ministerio. Lo mismo sucede con el tono de las gacetillas, en primera persona del plural, y con los curiosos nombres con los que bautizan a los operativos, cuando no lo hace la policía. El último, del viernes: “Pánico y locura en la Selva”, por una incautación de tres toneladas de marihuana en Misiones, con el que aludieron a la obra más famosa del padre del periodismo gonzo Hunter Thompson. ¿Más ejemplos de esta semana? “Toro de droga” y “Veneno blanco”.

Aunque nunca fue la preferida del jefe de Gabinete Marcos Peña, las encuestas propias de gestión de su ministerio le sonríen. Con el Caso Maldonado, revirtieron la percepción original de que Gendarmería había desaparecido al joven tatuador. Ahora, por ejemplo, afirman que el 80% de sus encuestados aprueba que las fuerzas de seguridad revisen a pasajeros de ómnibus. Además, multiplican por estos días las sugerencias de acciones que proponen a la Rosada para que se sume el Presidente.

Cristian Ritondo hace lo mismo. Vidal apuesta a la contención social y a la cercanía con el electorado en el peor momento, pero “la guerra contra las mafias” sigue siendo uno de sus principales argumentos para el discurso de campaña, que afina el ministro de Asuntos Públicos Federico Suárez. Aunque reconocen que la tasa de robos no bajó en el Conurbano, sí destacan la merma de delitos graves, como secuestros y homicidios y las acciones contra juego clandestino y desarmaderos. También, a los intocables de ayer que hoy están presos, como el Pata Medina. “Los homicidios bajaron de 7,3 cada 100 mil, afirman cerca del ministro. Es un montón, con menos de eso Giuliani se convirtió en el mejor alcalde de Nueva York”, señalan cerca del ministro, al que Vidal quiso llevar como compañero de fórmula en 2015, pero que ya abandonó esa pretensión. Ritondo, también afila la lengua. Declaró, por ejemplo, que prefiere a los delincuentes "amontonados a liberados".

El ministro también suma kilómetros para adoctrinar a candidatos. En las últimas semanas visitó Olavarría, Morón, y Pehuajó donde el sábado pasado fue uno de los ministros provinciales que hablaron ante 100 referentes de los 66 distritos bonaerenses donde Cambiemos es oposición.

¿Efecto Bolsonaro? En el Gobierno tomaron nota de la sorpresiva elección en Brasil, aunque afirman que el "cambio de paradigma" en la Argentina ya había comenzado. Casualidad, o no, ahora lo subrayan.