Desafectan a cinco policías por el incendio mortal en la comisaría de Esteban Echeverría

Frente de la comisaría donde ocurrió el trágico incendio

Desafectan a cinco policías por el incendio mortal en la comisaría de Esteban Echeverría

La Auditoría de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense desafectó a los cinco policías que prestaban funciones en la comisaría 3a. de Esteban Echeverría la madrugada del trágico incendio por el cual murieron nueve detenidos. La decisión se produjo en el contexto de una investigación sumarial de la conducta disciplinaria de los efectivos que pretende esclarecer las responsabilidades sobre lo sucedido la madrugada del 15 de noviembre, según la Comisión Provincial para la Memoria (CPM).

La medida, de carácter cautelar, alcanza al subcomisario Jesús David Muñoz, la oficial inspectora Edith Giselle Juárez, el oficial subayudante Emilio Adolfo Caña, el sargento Daniel Calderón y el oficial Eric Alexander Blanco.

La investigación interna se realizó a partir del reclamo de la CPM. La resolución aparece a poco de cumplirse un mes de la peor masacre de la historia en comisaríasbonaerenses. Según informó Asuntos Internos, "se desafectó a cinco policías por haberse probado su responsabilidad en permitir el ingreso de cuchillos, limas y sustancias psicoactivas. Las requisas en calabozos y a los familiares que ingresaban en la dependencia demostraron la complicidad de estos agentes".

El incidente está en plena etapa de investigación. Sin embargo, uno de los focos se posa sobre la eventual responsabilidad del Estado bonaerense, dado que la seccional había sido inhabilitada por la Justicia de Lomas de Zamora para alojar presos.

Según informaron oportunamente voceros policiales, dos reclusos prendieron fuego los colchones cuando efectivos de la dependencia descubrieron intentaban fugarse. La comisaría está ubicada en Camino de Cintura 6080. Con el fuego desatado, llegaron diez móviles de apoyo para evitar la evasión, mientras los bomberos (el cuartel está situado junto a la seccional) se abocaban a controlar las llamas. Dentro del calabozo, en tanto, se desató una pelea entre los pocos presos que participaron de la quema de colchones y una mayoría que pretendía poner fin a la revuelta.

Como consecuencia inmediata del incendio murieron cuatro de los presos (dos en el lugar y el resto cuando eran asistidos en hospitales) y otros diez debieron ser trasladados a centros asistenciales de la zona, afectados principalmente por inhalación de monóxido de carbono y con quemaduras diversas. Con el correr de los días los más graves perdieron la vida. La cuenta de víctimas fatales asciende a nueve reclusos.

La CPM consideró que el problema de fondo es "la superpoblación y el hacinamiento en las comisarías". Sus voceros agregaron: "Estas personas permanecen detenidas en comisarías inhabilitadas por orden judicial para alojar personas y el 80% de las dependencias policiales no cuentan con elementos para prevenir incendios. Todo esto es lo que permitió que sucediera la masacre de la comisaría de Esteban Echeverría del mismo modo que en marzo de 2017 ocurrió en la comisaría 1a. de Pergamino, donde murieron siete jóvenes".

Para la CPM el hecho no fue "ni intento de fuga ni de motín". Precisaron: "Según los testimonios coincidentes de los sobrevivientes -había 27 detenidos en la comisaría, que tenía ordenada una clausura judicial para alojamiento y ni siquiera contaba con la cantidad de plazas ni colchones para la mitad de ese número- el fuego podría haber sido rápidamente apagado de no haber sido cortado arbitrariamente el suministro de agua hacia los calabozos. "Ahora se van a quemar como las ratas que son", escucharon varios sobrevivientes de parte de los efectivos que asistían, impávidos, al horror y en medio de los pedidos desesperados de ayuda".