Con seis nuevos decretos, Joe Biden limita la compra de armas en Estados Unidos y da el primer paso en su promesa de prohibir la libre portación

Desde la Casa Blanca, el Presidente demócrata anunció la firma de seis decretos que regularán el mercado de armas y dificultarán fuertemente la compra y distribución de armas de fuego a nivel federal.

La Derecha Diario

Con seis nuevos decretos, Joe Biden limita la compra de armas en Estados Unidos y da el primer paso en su promesa de prohibir la libre portación
Luego de una serie de ataques terroristas cometidos principalmente por inmigrantes musulmanes, el gobierno de Joe Biden lanzó como respuesta una masiva campaña en contra de las armas que culminó en un anuncio hoy por la tarde donde se firmó una serie de decretos para limitar el derecho a la portación en todo el país.

En el anuncio, el Presidente demócrata se mostró con una postura anti-armas jamás vista por un primer mandatario en la historia del país, incluso asegurando que "la Segunda Enmienda no es absoluta", y que ella y todas las enmiendas constitucionales deben estar abiertas a debate.

"La violencia armada en este país es una epidemia", dijo Biden en el Rose Garden a una pequeña audiencia de funcionarios. Y aseguró que siente que el hecho de que Estados Unidos tenga un acceso tan libre a las armas "es una vergüenza internacional".

En el día de hoy, firmó 6 decretos federales en los que prohíbe distintos aspectos del mercado de armas y endurece fuertemente la compra y la posesión.

En primer lugar prohibió que los individuos particulares puedan comprar partes sueltas de armas de fuego. Esto lo hizo para evitar que la gente se arme sus propias "armas fantasmas" comprando todas partes separadas, una práctica muy común en algunas zonas del país.

En otro decreto limitó severamente la venta de armas con culata (y también prohibió la venta de culatas sueltas para agregar a un arma). De ahora en más, se exigirá una licencia especial para comprarlas y tendrán un impuesto fijo extra de 200 dólares. Con esto, se busca reducir la precisión de cualquier tirador en el país. 

Las culatas de armas se convirtieron en el principal chivo expiatorio de los demócratas luego de que el terrorista Ahmad Al-Issa abriera fuego contra los residentes de Boulder, Colorado, hace tan solo 15 días, utilizando un rifle con culata.

Las culatas, el nuevo dispositivo de las armas que los demócratas buscan prohibir.

En otra orden ejecutiva, Biden habilitó a los Estados a aplicar la inconstitucional regla de "alerta roja", en la que se le permite a la policía confiscar armas de personas que sean consideradas peligrosas.

La principal polémica de esta regla es que en papel, permite que se le ponga una "alerta roja" a personas que ni siquiera cometieron un delito, pero la policía estatal o federal considera que pueden llegar a cometer uno.

Esta regla fue introducida por el gobierno republicano de George W. Bush y fue permitida bajo el contexto de la Ley Patriota inmediatamente después del ataque a las Torres Gemelas. El objetivo de la ley era poder identificar a potenciales terroristas antes que hagan un ataque, pero en manos de un gobierno que está más preocupado por los simpatizantes de Trump que por los terroristas islámicos, puede resultar muy peligrosa.

En otro decreto Biden creó un fondo especial para invertir en comunidades donde la violencia con armas ocurre con más frecuencia que en otros lados. Si bien puede parecer una buena idea, según anticiparon desde la Casa Blanca los programas que se introducirán con este dinero serán charlas que darán los policías, referentes sociales y funcionarios públicos acerca de la "inclusión y la importancia de la paz en comunidades diversas".


Por último, el Presidente Biden nominó oficialmente a David Chipman para la posición de Director de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF, por sus siglas en inglés), la cual no ha tenido un director permanente desde 2015.

Esta agencia es actualmente una de las más polémicas del gobierno federal de los Estados Unidos, ya que su principal objetivo es limitar y regular las libertades individuales de las personas en cuanto al consumo de alcohol, drogas y compra de armas de fuego.

Chipman es un ex agente de la ATF y un activista en contra de la libre portación de armas. Reemplazará a la directora interina Regina Lombardo, y buscará revitalizar una agencia que el ex presidente Trump había hecho de todo por desmantelar, inclusive tratando de nunca nominar a un director permanente para que no haya ninguna persona con tanto poder sobre estos temas dentro de su administración.  

En los 90s, esta agencia fue otorgada un poder casi absoluto bajo el gobierno del demócrata Bill Clinton, y terminó envuelta en una fuerte polémica luego del llamado Asedio de Waco, que llevó a que ningún gobierno posteriormente se anime a darle tanto poder como el que ahora Biden quiere darle.

El Asedio de Waco fue una masacre que cometieron los agentes de la ATF cuando intentaron entrar a la residencia de un grupo religioso en Waco, Texas, bajo la excusa de que estaban "acumulando armas ilegalmente". Cuando intentaron entrar se abrió un tiroteo con los seguidores de la secta que resultó en la peor masacre contra la población civil por parte del Estado federal estadounidense en la historia del país.

Este hecho despertó fuertes críticas en la sociedad sobre el rol de la ATF, y bajo qué leyes se amparaban para determinar que un arma era ilegal o no. Esto resultó en que el gobierno de Clinton pasara por el Congreso una ley que creaba la categoría poco técnica de "rifles de asalto", prohibiéndolos desde 1994 hasta 2014.

En 2014, el gobierno de Obama trató de extender esta prohibición otros 20 años más, pero un Congreso en manos republicanas sepultó esta ley. Hoy, en el final de su discurso, Biden le pidió al Partido Demócrata que haga valer su mayoría en el Congreso y pase una nueva prohibición a las "armas de asalto" por otros 20 años más, hasta 2041.

David Chipman, un fanático activista en contra de las armas que defiende la confiscación, será el nuevo Director de la ATF.