Cómo Katie Bouman se convirtió accidentalmente en el rostro del proyecto del agujero negro

Katherine Bouman

Cómo Katie Bouman se convirtió accidentalmente en el rostro del proyecto del agujero negro
Facebook de Katherine Bouman

Mientras se daba a conocer la primera fotografía en la historia de un agujero negro la semana pasada, otra imagen comenzó a circular en internet: la fotografía de una científica con las manos unidas frente a su rostro y reaccionando con júbilo ante la imagen de un anillo de luz color naranja que rodea un profundo abismo oscuro.

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Era una foto demasiado buena para no compartirla. La científica, Katherine Bouman —conocida como Katie Bouman—, una becaria de posdoctorado que colaboró con el proyecto, se convirtió de inmediato en una heroína para las mujeres y niñas en el campo de la CTIM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—, un símbolo bienvenido en un mundo ansioso por representación femenina.

Personajes públicos desde Washington hasta Hollywood se aprendieron su nombre. Algunos defensores, que saben cómo la historia puede pasar por alto las contribuciones de las mujeres, reaccionaron con rapidez para asegurarse de que recibiera el reconocimiento que merecía. No obstante, en este afán de celebrar su logro, muchos internautas que no se dedican a la ciencia sobrestimaron el papel que tuvo Bouman en lo que fue un esfuerzo conjunto de cientos de personas y crearon una impresión exagerada a medida que la foto se compartía una y otra vez.

Tal como Bouman señaló de inmediato, no fue la única responsable del descubrimiento, que fue resultado de una colaboración a nivel mundial entre científicos que trabajaron juntos para crear la imagen a partir de una red de antenas de radio.

El proyecto, dirigido por Shep Doeleman, un astrónomo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, fue un trabajo de más de doscientos investigadores. Aproximadamente cuarenta integrantes del equipo fueron mujeres, de acuerdo con la Iniciativa Agujero Negro de Harvard.

“Hay mujeres involucradas en cada etapa de este maravilloso proyecto”, comentó Sara Issaoun, de 24 años, estudiante de posgrado de la Universidad Radboud, en los Países Bajos, quien trabajó en la investigación. “Ya que yo misma soy una mujer en el campo de la CTIM, creo que es bueno tener modelos a seguir que los jóvenes puedan admirar”.

Courtesy Sara Issaoun

Pero Issaoun advirtió acerca del discurso del “éxito de una persona”. “Me parece que la diversidad y el esfuerzo grupal, así como la amplitud de nuestra colaboración, merecen reconocimiento”, comentó.

Para capturar la imagen de un agujero negro (un fenómeno misterioso que siempre se creyó que era imposible ver), los científicos utilizaron ocho radioobservatorios en todo el mundo para estudiar la galaxia interrumpidamente durante diez días en abril de 2017. Luego se embarcaron en la difícil tarea de procesar inmensas cantidades de datos y mapearlos para convertirlos en una imagen.

Bouman, quien pronto se convertirá en profesora adjunta en el Instituto de Tecnología de California, sí tuvo una participación decisiva en el procesamiento de la imagen, el cual requirió que los investigadores se dividieran en grupos que mapearan la información y compararan y revisaran las imágenes que crearon.

Aunque Bouman dirigió el desarrollo de un algoritmo para tomar la fotografía de un agujero negro, un esfuerzo que fue tema de una conferencia TED que impartió en 2016, sus colegas afirmaron que al final esa técnica no se utilizó para crear esta imagen en específico.

Después de que la explosión de publicidad difundió su rostro sonriente en Twitter, Facebook, Reddit y sitios de noticias en todo el mundo, Bouman no respondió a las solicitudes de entrevista el 11 de abril. En una publicación en Facebook, afirmó: “Esta imagen no se creó gracias a un solo algoritmo ni a una sola persona. Se necesitó del extraordinario talento de un equipo de científicos de todo el mundo”.

“Ha sido un verdadero honor y soy muy afortunada de haber tenido la oportunidad de trabajar con todos ustedes”, agregó.

En un mensaje de texto la noche del jueves, Bouman dijo que tuvo que apagar su celular porque estaba recibiendo muchísimos mensajes. “Estoy tan contenta de que todo el mundo esté tan emocionado como nosotros y de que la gente considere nuestra historia como una inspiración”, escribió. “Sin embargo, los reflectores deberían estar sobre el equipo, no solo sobre un individuo. Enfocarse en una persona de esta manera no ayuda a nadie, incluyéndome a mí”.

Otras mujeres del proyecto también festejaron que años de trabajo arduo por fin se hicieron públicos.

“Sinceramente, fue un sueño hecho realidad”, dijo en una entrevista la semana pasada Sandra Bustamante, una especialista en instrumentación astronómica que trabajó en el proyecto.

Feryal Ozel, una profesora de astronomía y astrofísica de la Universidad de Arizona, quien se encontraba en el consejo de ciencias del proyecto, publicó por primera vez un artículo acerca de la toma de imágenes de un hoyo negro en el año 2000. Calificó la imagen como “un momento agradable que tomó mucho tiempo concluir”.

En una entrevista realizada el 11 de abril, Ozel afirmó que era emocionante ver a las personas interesadas en el papel de las mujeres en la ciencia, pero resaltó las aportaciones de otras mujeres y hombres. Entre ellas, las de uno de sus estudiantes de posgrado, quien hizo muchos viajes al Polo Sur, donde se ubica uno de los telescopios.

“Creo que darle el crédito a una sola persona (sea hombre o mujer, joven o viejo) afecta la colaboración”, dijo.

Penn Sheppard, quien trabaja para Girls Inc., una organización que empodera a las jóvenes y ofrece programas extraescolares para apoyar el aprendizaje de las niñas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, comentó que la historia de Bouman resonó en una industria en la que las mujeres están infrarrepresentadas, y en un mundo en el que, a lo largo de la historia, sus contribuciones científicas no han sido reconocidas.

“Fue una oportunidad para ver a una mujer exitosa tener un papel decisivo y ser reconocida por ello”, afirmó. “Es relevante porque las niñas y los niños están empezando a ver que hay científicas. No solo que pueden serlo, sino que lo son”.

Issaoun dijo que también quería celebrar el éxito de una colaboración de científicos muy diversa, pero comentó que comprendía por qué la foto de Bouman se había hecho viral.

“A nosotros también nos encanta esta fotografía porque se ve muy feliz”, aseguró Issaoun, quien señaló que sintió escalofríos al ver la imagen del agujero negro. “Creo que su expresión captura muy bien lo que todos nosotros sentimos al verlo por primera vez”.