"Comé vos": la inquietante anécdota de Hugo Alconada Mon con Sergio Schoklender

Los periodistas Hugo Alconada Mon y Diego Cabot entrevistaron al exapoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y vivieron una situación inesperada

"Comé vos": la inquietante anécdota de Hugo Alconada Mon con Sergio Schoklender

El periodista de investigación Hugo Alconada Mon contó un inquietante momento que vivió junto a su colega Diego Cabot, ambos de LA NACION, cuando se reunieron con Sergio Schoklender , el exapoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo .

Mientras buscaban datos sobre los casos de corrupción en los que estaba involucrado el exministro de Planificación Federal durante el kirchnerismo, Julio De Vido , los periodistas se contactaron con Schoklender, quien los invitó a su casa para una entrevista, explicó Alconada en el programa "Pensándolo bien" de Jorge Fernández Díaz en Radio Mitre.

"Fuimos a tomar un café, en teoría, pero nos estaba esperando con un asado", relató.

La sorpresa llegó cuando al momento de servir la comida, el anfitrión comenzó a tararear la canción que utiliza el canal Crónica TV para informar una noticia urgente. E imitando el tono del presentador, enunció: "¡Mueren dos periodistas envenenados en la casa de Schoklender!".

Los reporteros se quedaron paralizados, sin saber si el hombre hablaba en serio o hacía broma. No era para menos, dado que Shocklender había estado preso durante 14 años por asesinar, junto a su hermano Pablo, a los padres de ambos en 1981.

Un asado sospechoso

"Con Diego nos miramos diciendo: 'Comé vos'", recordó Alconada el tenso momento.

"Son dos estúpidos", les dijo Schoklender, y probó el primer bocado. Y entonces sí, los periodistas se animaron a seguirlo.

Más allá del particular sentido del humor del asador, Alconada contó que la comida fue muy buena al igual que la charla que la acompañó. "Pero la verdad es que la realidad supera la ficción. Esto lo contás y la gente no te lo cree, te diría que estás loco", dijo.

Y recordó, entre risas, que ese día tanto él como Cabot regresaron a la redacción de LA NACION tarareando la famosa melodía.