Boca se preparó para jugar, se entrenó y Barros Schelotto quiere la final cuanto antes

El plantel llegó a subirse al micro que lo llevaba al estadio y tuvo que modificar algunas de sus rutinas.

Boca se preparó para jugar, se entrenó y Barros Schelotto quiere la final cuanto antes

El plantel y el cuerpo técnico de Boca vivieron la decisión del partido con ansiedad y preocupación. Lógico: la planificación, la concentración (desde el jueves por la noche están alojados en el Hotel Intercontinental), los cuidados en la alimentación y la charla técnica se habían hecho pensando en la final del sábado a las 17.

Desde temprano incluso se hizo una advertencia a la utilería y en el vestuario se habían preparado botines con tapones altos para un campo de juego pesado, rápido y con agua acumulada. La activación muscular en el hotel fue intensa, a cargo del PF Javier Valdecantos e incluso todo el plantel llegó a estar arriba del micro que lo iba a trasladar hasta la Bombonera. Pero entonces llegó el mensaje desde Brandsen 805.

Primero al vicepresidente Horacio Paolini, siempre al lado de la delegación. El otro cayó en el celular del cuerpo técnico. Angelici le dijo a Guillermo Barros Schelotto que el árbitro Roberto Tobar había tomado la determinación de suspender el encuentro. Juan Carlos Crespi también recibió un llamado desde Boca confirmando la noticia.

El Mellizo, como todos a esa altura, consultó cuándo se pensaba disputar el juego para saber los pasos a seguir. “Lo más rápido posible”, fue el pedido de Guillermo al titular del club, que a esa altura había regresado a su oficina en Presidencia para comenzar a rediagramar algo clave: el reseteo de los carnet de todos los hinchas que ya habían entrado al estadio.

El DT, igual, fue tajante: entiende que la espera juega en contra de su equipo. Los nervios y la presión previa conspiran contra ese primer partido que en la intimidad consideran decisivo para la serie. Es más, desde Boca se había decidido liberar al plantel por 48 después del juego de ida sin importar el resultado para distenderlos.

“Jugar no se podía, iba a estar difícil. Había llovido mucho, el campo tenía agua acumulada y de hecho después de las cinco y media volvió a llover fuerte... es estirar la intriga, nada más. Nos preparamos para jugar mañana (por este domingo) como se comunicó”, comentó Guillermo tras el entrenamiento que diagramó en Casa Amarilla para el horario del juego.

De hecho, el once titular hizo movimientos con pelota mientras que el resto se distendió bajo la lluvia. “Vamos a acatar lo que diga el reglamento. Los jugadores de Boca también van a llegar de la mejor manera si es que se pasa para otro día. No especulamos con si en el rival pueden jugar Scocco o Ponzio, nosotros tenemos que enfocarnos en ganarle a River y eso no va a cambiar en estos días”, cerró el entrenador, quien sabe que en las próximas horas también podría recuperar a Esteban Andrada (le darían el alta deportiva entre martes y miércoles) pero que arriesgarlo para una final de Copa frente a River sin minutos previos sería poco recomendable.

El miércoles fue el día que fijó Boca como plazo máximo para estirarse si es que este domingo se resuelve no jugar. Cualquier otra decisión consideran que estaría teñida de suspicacias del lado del club de Núñez, interesado desde el comienzo en dilatar la final todo lo posible para recuperar a sus soldados. La lluvia trastocó todos los planes adentro y afuera de la cancha.

Carlos Tevez, pese a que iba a estar sentado entre los suplentes para el juego del sábado, también tomó los micrófonos. “Salimos a las tres de la tarde con todo listo para jugar, después nos paran a algunos en el ascensor y nos dijeron que a las cinco no se jugaba, pero que igual teníamos que ir a la Bombonera. Después nos bajaron del micro. La cancha la vi bien, me sorprendió porque pese a la gran cantidad de agua que cayó drenó muy bien y rápido. Estaba para jugar cuando la fuimos a ver. Pero eso lo resolverá otra gente. Estamos enfocados para la final”, comentó el Apache, quien junto a su amigo Wanchope y a Benedetto fueron de los pocos del grupo que entraron al campo de juego para cotejar su estado.

Solo Daniel Angelici estuvo en el vestuario del árbitro chileno Roberto Tobar después de la decisión de postergar el juego. En la Bombonera nadie más que el presidente tenía la información sobre Conmebol. Fred Nantes, Director de Competiciones de Conmebol, dejó las oficinas del estadio con media docena de colaboradores con traje de la institución sudamericana con la firmeza de disputar el juego esta tarde. La pelota no rodó pero el partido empezó a jugarse. Como en toda esta Copa, entre llamados y presiones. Lejos del fútbol.