Armónico fin de la cumbre de la OTAN

A pesar de las disputas previas, la cumbre de la OTAN terminó con una muestra de unidad: sin bloqueo turco, sin retirada dramática de Trump, sin diagnóstico francés de "muerte cerebral".

Armónico fin de la cumbre de la OTAN

A menudo, las disputas previas han dominado las cumbres de la OTAN. Esta vez, Turquía se abstuvo de bloquear la declaración final conjunta. Por primera vez, China fue considerada como una amenaza estratégica potencial. Y todos prometieron en la Cumbre de Aniversario de Watford en Londres aumentar su gasto en defensa en un 2% del PIB. Y hasta Donald Trump se abstuvo de echarle más gasolina al fuego y, se fue sin hacer comentarios destructivos. Sin embargo, Trump acusó al primer ministro canadiense de tener "doble moral", reiterando sus criticas a Canadá por no gastar lo suficiente en defensa.

Si bien, el pasaje sobre China en la declaración final de la Cumbre es cauteloso debido a que habla de "oportunidades y desafíos", la OTAN reconoce que debe monitorear el surgimiento de este nuevo gran poder y ajustar su política en el Lejano Oriente. El anfitrión, Boris Johnson, también habló sobre la posibilidad de una asociación estratégica, lo que sigue siendo difícil porque, por un lado, Estados Unidos no está siguiendo un curso claro en la guerra comercial con Pekín y, por otro lado, los estados miembros tienen objetivos diferentes. Grecia, por ejemplo, cuenta con inversiones chinas en proyectos de infraestructura y Alemania defiende sus intereses económicos.

Diálogo entre Merkel y Trump

La perspectiva de una política común con respecto a China aún está muy lejos, pero después de todo, la OTAN ha acordado ampliar sus horizontes estratégicos. La canciller alemana, Angela Merkel, enfatizó este hecho después de sus conversaciones bilaterales con el presidente de Estados Unidos. Debido a la presión de Trump, la OTAN ahora está gastando más dinero en defensa, abriendo espacio para lidiar con problemas estratégicos.

También la reunión entre Angela Merkel y Donald Trump se desarrolló en forma aparentemente pacífica; al menos Trump se contuvo en Londres con las críticas a Alemania. Para Merkel, la cumbre de la OTAN fue un éxito.

Macron y (casi) todos están satisfechos

Después de los duros intercambios de palabras entre Trump y Macron, el presidente francés finalmente quedó satisfecho. Su crítica provocó un debate importante y necesario. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, formará un grupo de expertos para abordar la dirección estratégica de la alianza. Esto también es un éxito para el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, quien fue el primero en sugerir una especie de "consejo de sabios" para tratar el futuro de la OTAN.

Para el presidente francés era importante que la alianza tomara la amenaza de los grupos terroristas más en serio. Después de todo, sus soldados han estado estacionados en la peligrosa zona del Sahel desde hace años. Los líderes africanos deberán ahora decir si desean o no la presencia de los soldados de las misiones europeas en la lucha contra el terrorismo islámico. El precio para Francia es alto: solo la semana pasada murieron 13 soldados franceses en un accidente de helicóptero, en Mali.

Al final, la disputa familiar con la OTAN se resolvió

Eso no soluciona los problemas estructurales de la Alianza. Pero los diplomáticos tras bambalinas están inmensamente aliviados de que no haya habido tanto ruido en esta fiesta de cumpleaños de Watford, cosa que siempre es de temer cuando aparece el impredecible presidente de Estados Unidos.

Europa necesita que sus gastos sean más efectivos y funcionen mejor juntos. Ese es el deseo de Macron. "La defensa europea solo puede ser un pilar en la OTAN". El presidente francés también sabe que Europa no puede defenderse sin la OTAN, pero al menos quiere hacer todo lo posible.

(jov/er)