Alberto Fernández aprovecha la salida de Pichetto para unir los bloques del Senado

Convocó a una cumbre para fusionar la bancada kirchnerista y la de los gobernadores. Un puñado seguirían con Pichetto.

Alberto Fernández aprovecha la salida de Pichetto para unir los bloques del Senado

El fin de semana, y sin saber que Miguel Pichetto definía por esas horas ser compañero de fórmula de Mauricio Macri, algunos de sus ex dirigidos intercambiaron mensajes para programar la ruptura del bloque. No digerían que haya confesado su preferencia por Macri en un ballotage y habían decidido aislarlo después de las elecciones provinciales del domingo. 

Con su anuncio, Pichetto adelantó los tiempos y sus pupilos de Argentina Federal, el interbloque que presidió hasta esta tarde, se autoconvocaron a las 10.30 de este miércoles para definir su futuro, con Alberto Fernández al teléfono y la propuesta latente de confluir en una bancada con Cristina Kirchner y su tropa.

Según supo LPO, el cordobés Carlos Caserio, vice de AF hasta hoy, confirmó su asistencia y su disposición a cubrir la vacante que dejó el rionegrino.  Dalmacio Mera fue el único que apagó el teléfono, mientras que Carlos Espínola y Pedro Guastavino avisaron que no están dispuestos a macrizarse.

Estos cuatro senadores fueron los más obedientes a Pichetto  el último año junto a Rodolfo Urtubey, quien para curiosidad de muchos de sus pares en los chats aclaró que no seguiría sus pasos. Sin  embargo, nadie lo imagina con la bandera de la unidad peronista mientras su hermano sostenga su candidatura presidencial por partido propio.

Alberto Fernández habló con senadores que respondían a Pichetto y les propuso una  reunión conjunto con Cristina y sus compañeros para el martes 18. Busca armar el interbloque de la unidad. 

Caserio se distanció del gobernador Juan Schiaretti, molesto por su empatía con Macri, su firme decisión de no atender el teléfono de los Fernández y su extraña eficacia para destruir sus acuerdos incipientes con Roberto Lavagna, Sergio Massa y Urtubey.

No podrá asistir a la cumbre el senador José Mayans, ocupado en la campaña electoral de Formosa, pero esta tarde fue el único en exhibir furia en los medios. "Lo de Pichetto es una traición al movimiento nacional y popular", calificó a su ex compañero durante los últimos 17 años. Ambos asumieron en 2001 y la próxima sesión será la primera en la que no compartan bloque. 

Mayans habló con su colega Marcelo Fuentes, jefe del bloque FpV-PJ que integra Cristina Kirchner, y planearon una reunión conjunta para el martes 18 con la misión de negociar una fuerza común en el recinto. Si no es posible en los papeles, al menos la intentarán en la acción, con agendas compartidas.

El senador cordobés Carlos Caserio.

Mayans y Fuentes nunca cortaron el diálogo, cuando el neuquino quedó a cargo de la tropa de la ex presidenta, en diciembre de 2017. Tal es así que coordinaron aquella sesión en la que se aprobaron los allanamientos a los domicilios de Cristina, tras dos reuniones sin quórum por la ausencia de la mayoría de los compañeros de Pichetto, tal vez el primer síntoma de que ya no era posible un peronismo anti K que lograra mayorías en el Senado. 

Desde el viernes Fernández recibió en su departamento de Puerto Madero a varios senadores para coordinar la confluencia peronista en el recinto y algunos le exigieron que sea el conductor y marginar de las decisiones diarias a Cristina. "Queremos la unidad, pero no ser arrastrados por nadie", le aclararon.

El ex jefe de Gabinete aceptó la condición para empezar a negociar y hasta quiso participar de la reunión de este miércoles y repudiar a Pichetto junto a los senadores defraudados. 

Una de las organizadoras de la autoconvocatoria fue la pampeana Norma Durango, cercana a su gobernador Carlos Verna.

Otro de los rebeldes que no estará mañana por su campaña es Omar Perotti, confiado en ser electo el domingo como gobernador de Santa Fe, donde cada candidato tendrá su padrino presidenciable: Lavagna al socialista Miguel Lifschitz, Macri-Pichetto al radical José Corral y los Fernández a Perotti.  Algunos de sus compañeros aventuran con un festejo grande en Rafaela si destrona 12 años de socialismo.

Fernández recibió en su departamento de Puerto Madero a varios senadores para coordinar el nuevo bloque de unidad y algunos le exigieron que sea el conductor y marginar de las decisiones diarias a Cristina. "Queremos la unidad, pero no ser arrastrados por nadie", le aclararon.

El bloque justicialista de Pichetto tiene 18 miembros y alcanzaba 22 con los dos pampeanos (Durango y Daniel Lovera) y los dos chubutenses, Alfredo Luenzo y Mario País, muy activos en el armado del nuevo peronismo. 

En diciembre se apartaron los tucumanos Beatriz Mirkin y José Alperovich, pero estarían dispuestos a sumarse a una coalición amplia si lo pide Cristina, que agrupa 9 bancas.

 Unidos con los ex pichettistas podrían superar los 24 votos que cuenta como propios Cambiemos, tras la salida de la fueguina Miriam Boyadjian.

En su conferencia de prensa, Pichetto mostró algunas señales de no estar tan solo: asistió Oscar Castillo, del Frente Cívico y Social de Catamarca y aliado permanente de Cambiemos. "De mínima, se moverá con Carlos Reutemann y el salteño Juan Carlos Romero", presagiaron en su entorno, todavía eufóricos. 

También estuvo en el salón Eva Perón del Senado la neuquina Lucila Crexell, que comparte bloque con el sindicalista petrolero Guillermo Pereyra y mañana participará de la cumbre de IDEA en su provincia, donde Macri y Pichetto podrían realizar una recorrida por el yacimiento de shale oil Vaca Muerta, postal preferida de los community manager de Cambiemos para la campaña electoral. 

Este miércoles al mediodía el senador tendrá su primera reunión como oficialista en la quinta de Olivos, junto al presidente y sus colegas de Cambiemos. Muchos se enteraron de su nuevo compañero por las redes y entre lo radicales había sorpresa, hasta que supieron, por carta, que fue una idea de Ernesto Sanz, apoyada por Gerardo Morales. 

Consumada la ruptura, el peronismo ampliado podrían reclamar la silla que Pichetto tiene en la Magistratura aunque no será fácil: por los últimos antecedentes, deberían reunir la mitad más uno de los miembros, 37 votos, un número que no está a su alcance.

Se resistió hasta donde pudo Alfredo Cornejo, pero aceptó y almorzó este mediodía con Pichetto para prometerle la convivencia en paz que nunca le garantizó a Marcos Peña. El mendocino había pedido ampliar Cambiemos en la convención radical, pero no imaginaba hacerlo con la fórmula presidencial. 

Consumada la ruptura, el peronismo ampliado podrían reclamar la butaca que Pichetto tiene en la Magistratura aunque no será fácil: por los últimos antecedentes, deberían reunir la mitad más uno de los miembros, 37 votos, un número que no está a su alcance.

Federico Pinedo tiene prevista una próxima sesión será el miércoles 26 de junio, con expedientes poco conflictivos, de esos que casi no provocan debates fuertes. 

En la última sesión, el 22 de mayo, los compañeros de Pichetto lo obligaron a cajonear más de 60 pliegos de jueces y lo dejaron sin quórum cuando quiso tratar la ley de recambio presidencial.  Mucho influyó para esa escena el contacto fluido de esos días entre Fernández y los gobernadores. El rionegrino avisó que ya empezó a llamarlos. Confía en tenerlos de su lado.